Cerveza y queso, el maridaje inagotable

Una gran ventaja que podemos encontrar en los rasgos organolépticos de las cervezas es su versatilidad, otorgada por la gran cantidad de aromas y sabores que puede ofrecer y que le permiten con relativa facilidad establecer algún un maridaje con la enorme cantidad de sabores y texturas que se pueden encontrar en el queso.

maridaje cerveza y queso

El principio de intensidad-complejidad

Un estilo de cerveza podría encontrar armonía con una variedad interesante de quesos, incluso de distintas intensidades. Es importante recordar, no obstante, que hay que cuidar que un queso ligero y fresco vaya bien con cervezas ligeras; los quesos de mediana complejidad van bien con cervezas de complejidad media; mientras que los quesos muy maduros y complejos, se llevan bien con cervezas de aromas y sabores complejos.

Es vital cuidar este principio de intensidad-complejidad. Sobre todo hay que dejarse llevar por la experimentación y el juego, porque en ocasiones pueden resultar en cosas muy interesantes.

Al hablar de buscar verdadero placer al maridar cervezas y quesos, se debe de considerar la opción de contar con quesos de calidad, de preferencia artesanales; para nada hablo de quesos de manufactura industrial . Bien vale la pena buscar un buen cheddar madurado y casarlo con una IPA inglesa. (Nada de “tipo cheddar” de supermercado).

A continuación algunas propuestas que pueden servir para explorar este delicioso campo:

Maridaje de cerveza y queso

Pensemos en un Brie ligeramente pasado por la plancha, con una Hefeweizen; los sabores frutales harán un muy bien maridaje con las notas dulces y los puntos ligeramente ácidos y picantes del queso.

Un Gouda holandés será una gran maridaje para una Witbier belga o una IPA inglesa.

El Manchego joven se acompaña de maravilla con una Helles o con una Pilsner checa, uno semicurado marida bien con una Pale Ale británica o una IPA inglesa y uno maduro podría jugar con la frutalidad y la acidez de una Gueuze belga.

Las cervezas Bock e incluso Doppelbock, van muy bien con el queso Gruyère.

Para un Emmental, si es suave va bien una Roggenbier; si es fuerte el maridaje sería una Golden Strong Ale, Old Ale o incluso un Barleywine.

El Cambembert puede ir muy bien una Saison o una American Red Ale.

Un Port Salut hace un buen papel con una Brown Ale inglesa.

Un Morbier es un maravilloso maridaje para una Bitter o una American Pale Ale.

Un delicioso Comté puede maridar con Bitter, Berliner Weiss o una Kellerbier.

El Munster alsaciano de sabor profundo y complejo, es un maridaje de lujo con Strong Ale, Doppelbock o una Barlewine.

El Gorgonzola queda extraordinario con las Barley Wine, pero también podría contrastarse bien con una Faro.

La cremosidad, sabores dulces y salados del Cambozola serán un delicioso maridaje de una Winter Ale o una Wee Heavy.

El Cotija puede acompañarse de una IPA inglesa, pero si se pone a la plancha, el mejor maridaje sería una Schwarzeweizen

Una Dry Stout daría mucha riqueza sápida a un queso Chihuahua.

Un Pecorino romano, con sus notas punzantes y algo saladas, podría contrastarse con una Ouid Bruin o acompañarse con una Special Best Bitter.

No es muy común que el Parmesano se coma en rebanadas, pero es buena idea acompañarlo con una Pilsner checa, una American Pale Ale, una Witbier o una Fruit Beer de durazno.

Un queso de cabra natural, maridará perfecto con una buena Weissbier o una Witbier; pero también pensemos en un queso de cabra a la finas hierbas con las mismas cervezas, glorioso.

¿Qué tal un queso Cenizo con Schwarze Weisse? Un Mozzarela es delicioso con Pilsner suave, mientras que una poción interesante es el Feta (original) con cervezas de trigo o en su defecto una Pilsner checa.

Ricotta y Mascarpone, son aún más ricos cuando se hacen escoltar por una Fruit Beer (fresa, frambuesa, manzana y más). El queso crema va bien con una Pilsner ligera y para un queso Bola, cervezas de trigo.

Un Provolone natural (dolce) va muy bien con cervezas ligeras como una English Pale Ale, Vienna o Kölsch, la versión piccante con sus notas saladas gracias a su maduración de al menos 4 meses, podría ser un excelente maridaje de una Bock, incluso una Doppelbock; para uno ahumado, una Marzen Rauchbier sería una locura.

El Stilton, es la perfecta compañía de un Barleywine; un queso de Cabrales y una Porter inglesa harán una fiesta de sabores; un Roquefort se contrasta bellamente con una Faro o Gueuze, o bien con cervezas Tripel, Dubbel, Belgian Golden Strong Ale.

El Cantal francés, con sus sabores robustos y picantes, será una exquisitez acompañado de una IPA inglesa, una Best Bitter, una American Pale Ale o incluso una Old Ale.

En el caso de las preparaciones como las ensaladas, se deben considerar todos los ingredientes y aderezos. Para platillos como el Fondue, se debe considerar el queso predominante y con qué se acompañará, lo mismo para el resto de platillos que tengan grandes dosis de queso.

 

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