Cómo ser un cervecero independiente y no morir en el intento

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El reciente anuncio de la compra de acciones de la cervecera artesanal Primus, por parte de Heineken, genera muchos sentimientos encontrados.

Cómo ser un cervecero independiente y no morir en el intento

Por un lado, el hecho de que la primera adquisición en México por parte de la holandesa haya sido Primus es una gran noticia, pues tengo el honor de conocer a sus fundadores, Rodolfo y Jaime Andreu, desde que iniciaron su proyecto. Considero que se trata de una decisión que evidentemente catapultará sus ventas, por el acceso inmediato que tienen a todos los canales de distribución de la trasnacional.

Rodolfo y Jaime son pioneros de la industria cervecera artesanal en México y lograron sobrepasar la barrera de los 10 años manteniéndose independientes. Desde su nueva trinchera podrán seguir defendiendo algunas de las principales batallas de los cerveceros artesanales: el Impuesto Especial sobre Producción y Servicios, Cuota Fija y la libre competencia.

Por otro lado, junto con los Andreu definimos en la Acermex el término artesanal (*), mismo que ahora está jugando en su contra pues uno de los pilares de la asociación desde un inicio fue la defensa de la categoría que consiste en diferenciarnos de las “artesanoides”.

Así es como llamamos a las marcas ex-artesanales que fueron compradas por los grupos dominantes en el mercado y tienen acceso a las economías de escala de las grandes cervecerías, junto con sus contratos de exclusividad y hasta sus prácticas de dumping con precios bajos.

En resumen, aquellas marcas “artesanoides” que en realidad son marcas ya industriales, haciéndose pasar o haciendo creer al consumidor que son todavía pequeñas (o independientes).

Por último, esta decisión se percibe como un fuerte golpe al ánimo de los cerveceros artesanales, pues de las seis cervecerías de tamaño relevante o más de 10 años, como lo son Mexicali, Tijuana, Cucapá, Bocanegra, Primus y Minerva, ahora ya solo queda Minerva como independiente. Esto genera un sentimiento de que el inevitable fin de una marca artesanal mexicana, es venderse a uno de los grandotes.

Como fundador de Minerva, me gustaría comunicarles a los cerveceros artesanales y a otros emprendedores que, con un propósito, un buen producto, una buena estrategia y un pensamiento a largo plazo, sí es posible ser rentable en esta industria y mantenerse independientes. A nosotros nos costó muchos años de números rojos y un gran deseo de tirar la toalla, pero supimos aprovechar la oportunidad de ser pioneros y después de muchos años de empujar la ruedita en la misma dirección, la rueda creció más y más y comenzó a girar con una inercia muy difícil de parar.

La gran tentación que tenemos los cerveceros artesanales es grande: nuestras empresas están sobrevaluadas por los grandes grupos cerveceros, ya que por su interés de entrar al mercado artesanal les resulta mucho más barato comprarnos que dejarnos crecer. En algunas ocasiones han pagado hasta 80 años de EBITDA (Utilidad neta antes de Intereses, Impuestos, Depreciación y Amortización) por una marca pequeña.

Es por esto que, desde cualquier punto de vista, los cerveceros artesanales estamos en una industria privilegiada. Si tu objetivo es hacer un negocio rápido, ahora es el momento de vender tu marca a uno de los grandes grupos, con excelentes rendimientos. Si por otro lado tu objetivo es generar una marca mexicana que trascienda y se mantenga independiente, será mucho más difícil, pero también será posible mantenerse, con los ingredientes adecuados.

 

*Entiéndase por artesanales: Independientes (como máximo un 25% de su capital accionario puede pertenecer a un grupo dominante en el mercado), pequeños (producción anual menor a 5 millones de HL) y tradicionales (uso de 100% malta y métodos tradicionales).

 

www.forbes.com.mx

 

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