Cerveza Lagunitas llega a Puerto Rico

En la costa norte de California, el uso del vocablo “lagunita” sobrevivió luchas y conquistas anglosajonas, a tal punto que un pueblo aledaño a varios de estos cuerpos de agua fue bautizado en honor a ellos.

Cerveza Lagunitas llega a Puerto Rico

En principio, de ahí surge el nombre de la cerveza artesanal Lagunitas, cuya entrada oficial al mercado local se produjo recientemente.

En 1992, un vecino de aquel pueblo, Tony Magee, recibió como regalo de Navidad de parte de su hermano un “kit” para elaborar cerveza. Comenzó a experimentar y parecía tener talento, pero en poco tiempo incendió la cocina de su hogar, por lo que tuvo que buscar un lugar donde desarrollar sus habilidades. Para el artista gráfico fue providencial porque ya coqueteaba con la idea de convertirlas en un negocio.

Arrendó una trastienda y colocó allí un sistema que le permitía producir unos 200 galones por tirada. Hizo una oferta especial a cada bar y restaurante del área: crearle su propia marca de cerveza.

“Le hacía un ‘tap handle’ personalizado. Tenía cinco clases diferentes de cerveza, cada dueño de negocio escogía una, él le daba nombre y le hacía el ‘tap handle’. Había dos restaurantes en San Ancelmo que tenían la red ale y la gente discutía sobre cuál era mejor, pero era exactamente la misma”, recuerda Ron Lindenbusch, responsable del mercadeo y quien estuvo en Puerto Rico para su lanzamiento oficial.
 

Nacimiento de la marca

La popularidad de las cervezas fue creciendo y para el año 1994 nació Lagunitas como marca. Magee tuvo que conseguir un lugar donde pudiera establecer la planta embotelladora y así llegó Petaluma. “Lo conocí cuando estaba empezando. Yo trabajaba con un distribuidor vendiendo cervezas artesanales, estaba cerrando una cuenta y él llegó con muestras.

Apenas estaba comenzando, pero sabía tanto acerca de todo. Le pregunté: ‘¿Cómo te hiciste tan bueno en tan poco tiempo?’. Y me dice: ‘Bueno, compré un libro sobre la microbiología de las levaduras’. Yo dije: ‘¡Nadie me había dicho eso antes!’. Y él: ‘¡Tienes que saber lo que hace la levadura!’. Así que le dije: ‘Cuando estés listo quiero distribuir esta cerveza’”, relata.

En 1999 ya habían copado el espacio en el local original de Petaluma y se movieron a uno más grande. Lagunitas Brewing Co. ya cuenta con otras tres plantas en Chicago (Illinois), Seattle (Washington) y Charleston (Carolina del Sur), y se prepara para abrir en Azusa (California). “Lo hicimos lentamente para poder absorber el crecimiento ya que no comenzamos con mucho dinero.

Tony refinanció su casa varias veces, recibió dinero de amigos, familiares, su suegro, su dentista, nuestros arrendadores, y finalmente conseguimos algo de ayuda de un banco en 2007, la primera vez que realmente tuvimos ayuda financiera. Hay unos 20 accionistas que han ayudado a lo largo del camino, pero ha sido un crecimiento realmente orgánico”, detalla Lindenbusch.

En cuanto a la experiencia de probar Lagunitas, afirma que se debe esperar saborear un producto con cuerpo y mucho sabor. Al momento tienen más de 16 variedades, algunas de temporada, todas encabezadas por Lagunitas IPA (India Pale Ale), que suele convertirse en favorita.

A través de sus cervecerías, Lagunitas logró producir casi un millón de barriles en 2016. En años recientes, ha logrado establecer presencia en países de Europa y hace poco se alió a Heineken para facilitar su entrada a mercados latinos. Llegó a Puerto Rico de la mano de Méndez & Co. Varios sabores con distintas intensidades ya se sirven en establecimientos como La Taberna Lúpulo, en Viejo San Juan; Taberna Boricua, en Hato Rey, Birriola, en Ponce; pizzería Pirilo, en San Juan; pizzería Pimentón, en Carolina; Buns Burger Shop y La Bodega de Méndez, en Guaynabo.

 

www.homebrewersassociation.org

 

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