Maestro cervecero de Heineken: “Producir mil millones de cervezas también es artesanal”

Basta con observar los grifos de cerveza presentes en cada vez más bares para darse cuenta de que la bebida atraviesa una edad de oro. Las hay más amargas, más afrutadas, con o sin alcohol, claras o casi negras, comerciales y más artesanales. Además de la cada vez más amplia oferta, estos años gloriosos para la bebida derivan del creciente interés que despierta en los consumidores.

Maestro cervecero de Heineken: “Producir mil millones de cervezas también es artesanal”

© Kevin Verkruijssen

Así lo resume Willem Van Waesberghe, el único maestro cervecero de Heineken y el responsable de que su producción tenga el mismo saber en todas partes: “He notado que en los últimos 20 años el cliente se ha interesado más por la cerveza. Antes era una bebida más; ahora la gente quiere saber con exactitud qué está bebiendo. Me siento orgulloso cuando hablo del tema. Me gusta que estén intrigados en conocer más el mundo cervecero”.

El interés por el néctar ámbar ha subido como la espuma, impulsando a los productores más artesanales. Sus amantes no solo la beben con frecuencia, sino que dedican horas a su investigación hasta convertirse en expertos capaces de compararlas y clasificarlas como si se tratara de un proyecto científico.

Esta intensa expectación ha abierto un amplio y enconado debate: ¿Son mejores las cervezas artesanales que las industriales? Van Waesberghe responde rotundo: no.

“Es una moda producto del marketing. Para realizar una cerveza se necesitan los mismos ingredientes, y tanto para empresas grandes como para pequeñas el trabajo es el mismo. Si le dices a un maestro cervecero que trabaja para una compañía que produce 1.000 millones de litros al año que su labor no es artesanal se puede morir. Se dedica el mismo tiempo y el proceso es igual de minucioso y exigente”, sentencia.

Los apasionados de las cervezas artesanales, que las consideran más naturales, sin aditivos ni filtros, no estarían de acuerdo. El debate sigue abierto, pero, como destaca el especialista de Heineken, lo importante es que los ciudadanos siguen hablando de la cerveza.
 

El comisario del sabor

Willen van Waesberghe es el único maestro cervecero de Heineken para todo el mundo, lo que significa que es el responsable de que todas las cervezas Heineken sepan igual. Según él, el secreto  del éxito de la marca radica en la levadura A.

Ésta levadura se desarrolló hace 150 años por el doctor Hartog Elion, un alumno de Louis Pasteur. Esta levadura se clona a sí misma y es la que le da el sabor afrutado. “Lo que más distingue a Heineken del resto de cervezas es el sabor afrutado y eso es gracias a la levadura A”, reveló el maestro cervecero.

Entre sus deberes, uno de los más importantes es que la Heineken que se beben en 192 países sepan exactamente igual, sin importar su ubicación. Eso lo logra con un “gran equipo de trabajo” y enviando a cada una de las fábricas paquetes con la levadura A, que se produce en Holanda. “El verdadero reto de producir cerveza es lograr que sepa igual usando ingredientes diferentes o enfrentándose a climas distintos”, reconoció.

 

elpais.com

 

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