¿Qué fue antes, la barba o el cervecero?

Hace unas semanas escribí sobre el mito de la cerveza artesana y las barbas en  la que parecía evidente la relación que hay entre ambas.

¿Pero esto es realmente así? ¿La mayoría de los cerveceros tienen barba? Vamos a verlo. Del total de personas encuestadas (de ahora en adelante, “cerveceros”), solo el 29% no lleva barba.

“Me afeito un día a la semana”, me comenta Alberto de Ale&Hop. O “en el restaurante tenemos que ir bien afeitados; solo me dejo barba en Agosto”, me dice Edgar Rodríguez de El Racó d’en Cesc; lo suyo es pereza vacacional.

Conclusión 1: En el mundo de la cerveza artesana hay más barbudos que no barbudos.

De las personas que tienen barba, el 36% ya la llevaba en el momento de empezar a trabajar con la cerveza artesana, el 47% se dejó barba después de entrar en este mundillo y solo el 17% tiene barba justo desde que está relacionada con la cerveza artesana.

Conclusión 2: Ya no está tan claro que el hecho de trabajar con cerveza artesana vaya estrechamente ligado con llevar barba. ¿Qué fue antes, el cervecero o la barba? Según esta encuesta: el cervecero, la barba vino después.

Pero vamos más allá: estos barbudos, ¿lo son porque son cerveceros o por otros motivos?

El 47% destaca que la lleva por pereza por afeitarse. Por ejemplo Mikel Rius, director del Barcelona Beer Festival, me explica que ahora la lleva “por comodidad, me afeito cuando me empieza a molestar con el casco de la moto”.  O Joan Birraire me comenta que la tiene “principalmente por tres motivos, el primero, por comodidad, ya que no me gusta afeitarme”. Los otros dos son por expresión e imagen. Oscar Ventura, camarero del Olut, me dice en broma que “en el Olut si no haces 1,90 y no llevas barba, no te contratan”. En su caso es cuestión de branding. Jofre Pruna, jefe de ventas de Edge Brewing me explica que “primero por pereza y luego porque vengo del mundo de las motos y la barba abriga”.

El 24% la lleva porque le gusta. “Porque me veo más guapo”, me escribe Manuel Baltasar, del BierCab. O porque “me chifla y me queda muy bien”, me comenta Borja Castillo, Market Manager de Founders.

El 29% la tiene porque forma parte de sí, de su imagen. “Porque sale, está ahí”, me responde Sami de Nómada Brewing. O porque “mi cara sin pelo no dice nada”, me comenta Víctor Álvarez, cocinero. Israel de Cervézame destaca que “es parte de mi, de mi identidad. Sin barba no parezco yo”.

Conclusión 4: Nadie destaca que la lleva porque en este mundo de la cerveza artesana es lo que toca. Nadie la lleva por tendencia. Nadie la lleva porque es cervecero (solo Salvador Marimón me comenta que “un cervecero por tradición siempre ha llevado barba”, pero destaca que él la lleva por comodidad).

Respecto a lo que comentaba sí es verdad que la mayoría de los que llevan barba desde que se mueven en el mundo de la cerveza provienen de profesiones “más formales” como la banca, ingeniería industrial, arquitectura…

Aunque de los que ya la llevaban antes, algunos también tenían barba siendo aparejadores, abogados o jefes de áreas comerciales en multinacionales.

Conclusión 5: Según este estudio, la barba se lleva independientemente de la profesión que se ejerza.

Dicho todo esto, que cada uno saque sus propias conclusiones, pero viendo el caso siguiente:

Mikkel de Mikkeller y Jeppe de Evil Twin. Gemelos. Ambos cerveceros. Ambos ex-profesores. Uno lleva barba, el otro no. (Mikkel me dice que la lleva porque “it feels nice and makes me look less old”)

Lo único que tengo claro: perezosos y presumidos, así son los barbudos del mundo de la cerveza artesana.

Bromas a parte y respondiendo a la pregunta del título: ¿Qué fue antes, la barba o el cervecero? Pues el cervecero, la mayoría no llevaba barba en el momento de entrar en el sector. Y a la pregunta de si hay más cerveceros con barba que sin, efectivamente hay más barbudos que no barbudos cerveceros.

La mayoría de los cerveceros barbudos no llevaban barba en el momento de entrar en el sector, es decir, que se han dejado barba siendo cerveceros. Por lo tanto, me extraña un poco que nadie, excepto uno, haya dicho que lleva barba porque es lo que toca en el sector cervecero. Está bastante claro, ¿no? Cuando no eran cerveceros, no llevaban barba, cuando lo son, sí. ¡Ahí lo dejo!

Este “estudio” evidentemente carece de rigor científico, pero ¿y lo bien que lo he pasado? Gracias Alberto Coromina (Ale&Hop), Mikel Rius (BBF), Jordi Llebaria (Companyia Cervesera del Montseny), Salvador Marimon (Install Beer), Joan Villar-i-Martí (Birraire), Òscar Ventura (Olut), Edgar Rodríguez (Racó d’en Cesc), Manuel Baltasar (BierCab), Borja Castillo (Founders), José Ramón Álvarez (Cervecera Independiente), Jofre Pruna (Edge Brewing), Albert Teixidó (ViHOP), Ramon Miró (Crusat), Mikkel Borg Bjergsø (Mikkeller), Jeppe Jarnit-Bjergsoe (Evil Twin), Xavi Garcia (El Drapaire de la Cervesa Artesana), Juanjo Figueroa (Flor de Llúpol), Victor Faus (The Beerket), Facundo Solleiro (Nómada Brewing), Víctor Álvarez, José Rocillo “Pepín” (Be Hoppy), Israel (Cervézame), Javi Aldea (Nómada Brewing) y Sami Claret (Nómada Brewing).

 

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