Investigan utilizar residuos de la cerveza como alimento para microalgas

Con la cooperación de cuatro grupos de investigación de distintos países avanza este proyecto para aprovechar los nutrientes que tienen los desechos producidos por la industria cervecera.

Investigan utilizar residuos de la cerveza como alimento de microalgas

Aunque la mayoría de los residuos que generan las cervecerías se desperdician o tienen un bajo valor comercial, estos podrían aprovecharse por su riqueza en nutrientes como fósforo, nitrógeno y carbohidratos, que pueden servir de alimento para las microalgas.

A su vez, las microalgas son organismos microscópicos que al ser cultivados tienen muchos usos: pueden producir lípidos para generar biodiesel, antioxidantes como carotenoides, proteína para alimento (ya sea animal o humano), o carbohidratos, que también pueden ser aprovechados para la producción de bioetanol o de alimentos.

“La idea es que las microalgas se alimenten del agua de descarte proveniente de las cervecerías y crezcan, aprovechando sus nutrientes”, dijo Juliana Romo Buchelly, ingeniera biológica e integrante del grupo de investigación en Biotecnología, el cual viene trabajando en este proceso junto con la Universidad Tecnológica Nacional de Buenos Aires, en Argentina, la Universidad de Almería, en España, y el Laboratorio Nacional de Energía y Geología de Portugal.

Esta investigación es posible gracias a la convocatoria Eranet Lac, que en 2014 ofreció la oportunidad para que grupos de instituciones europeas y latinoamericanas trabajaran de manera conjunta en líneas temáticas como cambio climático, energías renovables, biorefinerías, entre otras. La ejecución del proyecto comenzó en octubre de 2015, después de que un panel internacional evaluó y seleccionó propuestas de todo el mundo.
 

¿Cómo aprovechar estos residuos?

Si quisiéramos cultivar microalgas en el laboratorio tendríamos que proporcionarles agua y nutrientes similares a los fertilizantes agrícolas. Pero con lo que sobra de las cervecerías esos costos de cultivo se reducirán.

Néstor Giraldo explica: “Las microalgas son poquitas al principio y a medida que las vas alimentando se van multiplicando, conformando una biomasa. Dependiendo de su calidad, así mismo es la de los productos que se van a generar: grasas, azúcares o una fuente de proteína de altísima calidad para alimentar animales, seres humanos o inclusive si eso lo fraccionas lo puedes utilizar como un fertilizante muy efectivo”

Juliana Romo Buchelly indicó que dependiendo de cómo se obtenga esa biomasa se le dará un destino al producto, “la idea es que sea más costoso que la venta de los residuos de la cervecería como alimento animal y que se puedan disminuir los costos del tratamiento antes de ser descartados al medio ambiente”.

Hasta ahora se ha realizado la caracterización de los residuos generados en la línea de producción de la cerveza para evaluar su contenido de nutrientes y se encontró que luego de algunos ajustes pueden servir para cultivar microalgas: “Evaluamos diferentes cepas de microalgas para ver cuál de ellas se adaptaba mejor al residuo, de ahí escogimos un tipo y con esa hemos venido trabajando”

Investigando con la empresa privada

Al tocar las puertas de la industria, los cerveceros se mostraron interesados en este proyecto que permite transformar esos residuos en productos de mayor valor. De ahí que se vincularan empresas como Cervecería Unión en Medellín, San Miguel en España, Sociedad Central de Cervezas y Bebidas en Portugal y la Cervecería Juguetes Perdidos en Argentina.

“Funciona en doble vía, los hemos visitado y ellos también nos visitan, ambos adquirimos un montón de conocimientos. Nos hemos abierto a las relaciones internacionales para ver cómo optimizamos lo que tenemos, porque no hay muchos recursos para investigación en Colombia. Este proyecto es un ejemplo de cómo hacer que el recurso humano y las capacidades que tenemos puedan realmente generar desarrollo”, declaró Atehortúa y agregó el grupo acostumbra a trabajar de la mano de la empresa privada, nacional e internacional.

Para Néstor Giraldo, este proceso le ha permitido comprender la importancia de la comunicación y la interacción con otros científicos en lugares distintos del mundo. “Estamos trabajando juntos pero cada grupo tiene experiencia en algo particular, lo que le ha costado tiempo, esfuerzo y dinero; compartir esas experiencias nos permite avanzar más que haciéndolo solos”, agregó.

 

revistaconciencia.com

 

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