Proyecto piloto buscará producir lúpulo en Tunuyán, Argentina

Al margen de preferencias, la cerveza es vista como el gran rival del vino. Pero el detrás de escena se muestra ajeno a la pelea por una porción mayor de la torta de consumidores: así lo demuestra la compañía cervecera número 1 del país que, en tierra de viñedos, encara un plan para empezar a abastecerse en Mendoza de lúpulo, un insumo clave del proceso de elaboración.

Proyecto piloto de Quilmes busca producir lúpulo en Tunuyán, Argentina

Si bien la experiencia es incipiente y tomó como punto de partida la siembra en un predio de 5 hectáreas bajo riego por goteo en Tunuyán, para Cervecería Quilmes los primeros indicadores sobre 3 mil metros cuadrados cultivados, prometen. La mira está en la factibilidad de una producción a escala que abastezca al proceso de elaboración de su planta en Godoy Cruz.

“Las condiciones agro meteorológicas del lugar son ideales para producir lúpulo pero se necesitan al menos dos cosechas para tener los resultados definitivos”, confirmó Vanesa Vázquez, jefa de Sustentabilidad de la firma, respecto de las primeras pruebas en torno a la planta cuyo ciclo de cosecha se da en febrero-marzo.

Según Vázquez, la experiencia se inserta en un plan para el desarrollo de la cadena de valor regional, dentro del concepto que Quilmes identifica como “economía circular”, un circuito que involucra a la optimización de recursos y participación de consumidores y productores. Obviamente, a partir de la idea de “logística sustentable”, hace números y la posibilidad de abastecerse localmente le abre otra perspectiva en cuanto a reducción de costos de transporte.

“Es importante tener un vínculo fuerte con los productores de la región, no sólo para cuidar la calidad de ese ingrediente natural que compone la cerveza sino también para el desarrollo local, a través de la cadena de valor. Si a ellos les va bien a nosotros también, por eso estamos explorando ese cultivo”

Hasta ahora el lúpulo necesario proviene de El Bolsón (Neuquén) e implica una logística que el abastecimiento local eliminaría.
 

Las razones

Más allá de la localización, el grupo se valió de algunos antecedentes de producción de lúpulo en Valle de Uco que datan de fines de la década del ’30 pero que no trascendieron en el tiempo.

Al menos 3 características convierten al lúpulo en un insumo clave, que en el Hemisferio Sur sólo producen Argentina, Australia y Nueva Zelanda. Es una especie de enredadera que puede alcanzar una altura de entre 5 y 9 metros, contiene resinas cuyo tenor determina el momento de cosecha de la flor, que le confiere a la bebida ese inconfundible sabor amargo y poder aromático. Pero además mejora la espuma (en consistencia y duración), y la protege de bacterias contaminantes.

Para avanzar, Quilmes firmó un convenio con aguas Eco de Los Andes (con la que mantiene un joint- venture) y el Departamento General de Irrigación. Pero está inserto en un acuerdo más amplio, que involucra pruebas con otros cultivos como frutales y vid, del cual participa también bodegas Chandon.

Luis Dimotta, el maestro cervecero de la compañía, es palabra autorizada sobre los parámetros de calidad del producto obtenido. Dimotta evalúa que en Tunuyán se da la latitud requerida: la que asegura días largos y amplitud térmica necesarias para el cultivo, con un menor riesgo de heladas.

Un análisis preliminar apunta a que el rendimiento de una hectárea puede garantizar flores de lúpulo suficientes como para elaborar 3,7 millones de botellas de cerveza más bien liviana. Sería el piso de producción, teniendo en cuenta un rango que va de 5 a 15 gramos/litro según el destino sea liviana o más amarga.

En cuanto al costo, Dimotta señala que “el mayor lo conlleva la inversión inicial, porque se trata de una planta que crece en altura, como una enredadera, y se necesitan suficientes palos y alambre. A ello se agrega el riego por goteo. Teniendo en cuenta el momento de entrada en producción, el tiempo de mantenimiento”.

 

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