Dos hermanos mendocinos recorren el mundo elaborando cerveza

Los hermanos Federico y Lucas Martino, de 29 y 31 años, salieron de Mendoza en la búsqueda de trabajo y se encontraron con una opción bastante poco convencional de vivir a partir de entonces.

Ambos son publicistas y se fueron a vivir a El Bolsón en la Patagonia. Pero ahora viajan por el mundo dentro del “Motorbar”, una especie de fábrica de cerveza y bar sobre ruedas. “Nos gusta viajar y queríamos hacer un viaje largo”, según contaron al dar cuenta de su actividad ya que, al fin y al cabo, son publicistas y saben cómo hacerlo.

La idea de hacer cerveza mientras viajaban llegó después. Producida bajo el nombre de “Sur cerveza artesanal”, la bebida sirve para pagar el combustible y la comida y a veces les ha servido como objeto de trueque.

El viaje comenzó en febrero del año pasado, a bordo de un Bedford 300 del año 64, que viaja a 50 km/h que estaba abandonado. “Primero buscamos información para viajar en un velero, pero terminamos descartando la opción por los costos. Buscamos ómnibus hasta que encontramos un motorhome abandonado cerca de casa. La chapería y pintura estaba muy mal, pero el motor estaba impecable. A esa altura ya teníamos decidido que queríamos un motorhome-bar y que también fuese una fábrica de cerveza artesanal movil”, reseñaron.

Todo colorido, el ómnibus tiene 4 camas, baño con ducha de agua caliente y fría y frigobar. Él está equipado con botellas y barriles de schop para almacenar y hacer cerveza cuando paran.

Restaurar el ómnibus, junto con amigos y familia, costo ocho meses de trabajo, ocho horas por día. Todavía sin terminar, ellos salieron por la ruta 40 hacia el norte, en dirección a Uruguay y Brasil. En el camino producen una Indian pale ale (IPA), una roja (Red ale), una pilsen y una negra.

Sin tener ingresos fijos, los hermanos fueron decidiendo alcanzar metas. Una fue llegar a Curitiba a tiempo para la South Beer Cup. Ellos cuentan que estaban en Santa Catarina y sólo tenían 12 litros de cerveza y 7 reales para llegar al festival. Fueron cambiando cerveza por combustibke, contando su aventura a los gerentes de las estaciones de servicio.

“Otra meta que alcanzamos fue poder asistir a las olimpiadas de Río de Janeiro, allí hicimos varias cocinadas de cerveza”, indicaron. Como ocurre con todos los lugares donde paramos a cocinar, Río de Janeiro fue marcado en el mapa de viaje que vamos pintando en el Motorbar.

Fans del deporte, ellos consiguieron asistir a dos juegos de basquet de Argentina en las Olimpiadas sólo con la venta de cerveza. También tuvieron momentos difíciles como un accidente de tránsito en Bahía que dejó el ómnibus muy destruido, peligrando el viaje, problemas mecánicos que ellos han tenido que solucionar y algunos robos como una bicicleta o un celular.
 

En cada lugar, un nuevo gusto para la misma receta

Los hermanos explican que la receta para hacer cerveza es la misma que muda de una ciudad a otra y acaba influenciando en el sabor cuestiones como los insumos encontrados en cada ciudad, el clima, el agua, el tipo de cocción y el tiempo y temperatura de fermentación. Normalmente, los hermanos se quedan alrededor de 10 días en cada lugar.

“Es lo suficiente para la primera etapa de fermentación, y así podemos partir para lugares más turísticos, como playas cercanas, para comenzar a vender el producto producido”, afirmaron. Durante el viaje ellos conocieron algunas cofradías (grupos formados por pequeños productores de cerveza artesanal) y compran insumos en tiendas especializadas afines.

Planes para seguir viaje

El plan original de los hermanos era seguir viaje por Venezuela hacia América Central, pasando por Panamá. Pero como las rutas son de tierra y es época de lluvias y la situación política está inestable en Venezuela, decidieron intentar algo más complicado: ir por el Amazonas hasta Colombia y allá alquilar un container especial (para que entre el Motorbar) para meterlo en un buque hasta Panamá.

Los hermanos cuentan que este traslado es muy costoso (USD 4.000) para afrontarlo sólo con la venta de cerveza. Por eso actualmente han lanzado un crowdfunding en él que venden su libro de viaje de forma anticipada.

Además de hacer nuevas amistades y compartir todo lo que viven, ellos creen que conversando y degustando una buena cerveza es la mejor forma de que las personas ayuden para que el viaje continúe. “Todavía tenemos el sueño de llegar al mundial de Rusia 2018”, afirmaron.

“En este viaje hemos recibido mucha ayuda de mucha gente. Personas que nos invitan a su casa, bar, fábrica de cerveza, evento, hostel, o que nos compran una cerveza para financiar el combustible y estamos muy agradecidos” completaron los hermanos Martino.

 

www.mdzol.com

 

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