Bariloche cambia el chocolate por la cerveza

La típica foto de las chocolaterías de Bariloche perdió terreno a manos de las cervecerías y su producto más demandado: el patio cervecero.
 
Bariloche cambia el chocolate por la cerveza

Bariloche cambia el chocolate por la cerveza

De manera progresiva, pero un breve lapso, la emblemática industria del chocolate en Bariloche perdió su supremacía, frente a la matriz cervecera.

Las cifras indican que elaboración artesanal de chocolate, actividad identitaria de la ciudad, cedió ante el desarrollo de la fabricación de cerveza y la proliferación de locales de venta y consumo.

Sin considerar los comercios que explotan el rubro como adicional, por caso, los supermercados, hoy en Bariloche existen 25 habilitaciones comerciales de chocolaterías, mientras que ya trepan a 45 las de las cervecerías.

El chocolate se comercializa en la región desde 1947, pero el boom inició en la década del ’60. En Bariloche actualmente hay sólo tres fábricas de magnitud que producen la materia prima: Fenoglio, El Turista y Rapa Nui. El resto compra chocolate en barra, y lo comercializan bajo marcas regionales, con excepciones de pequeñas casas artesanales.
 


 
La industria de la cerveza artesanal, en tanto, creció de manera exponencial en poco tiempo. Productores caseros de la región ampliaron el circuito cervecero y Bariloche se transformó en el polo patagónico de la cerveza artesanal argentina.

Las cervecerías de los kilómetros son miradores al que atraen a turistas y locales. Allí empezaron Blest (av. Bustillo km 11,6), Berlina (av. Bustillo km 11,7), La Cruz (Nilpi 789, a la altura del km 6 de av. de los Pioneros), y ahora se estableció Patagonia en el Circuito Chico, junto a Gilbert, en el km 24.

En el centro de la ciudad, a pocas cuadras del Centro Cívico, existe otro circuito cervecero.

Otra de las claves del crecimiento exponencial de la industria en Bariloche es la innovación en variedades y el consumo de turistas y locales. Los barilochenes rotan entre las distintas cervecerías, porque cada local tiene su especialidad.

El crecimiento del mercado, provocó la proliferación de fábricas clandestinas, que el Municipio se ocupa de desmantelar, debido a que se detectan condiciones insuficientes de sanidad. Además, creció la venta de cerveza en “growler” (botellones recargables), que deben cumplir con cierta normativa de salubridad.

El negocio de la cerveza no es sólo visto por el sector artesanal o de impronta familiar: la poderosa marca Quilmes -integrante de mayor conglomerado de empresas de cerveza del mundo- definió instalarse en Bariloche, a través de la “artesanal” Patagonia. Pero la instalación de su planta en Circuito Chico incumplió normativa ambiental, y la Justicia limitó su producción artesanal, para disminír el impacto en la zona.

 

enestosdias.com.ar



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