Dos Gatas, una de las últimas cervecerías tradicionales de Praga

La cervecería Dos Gatas (U Dvou koček) figura entre los últimos locales tradicionales en los que pueden disfrutar de una exquisita cerveza a un precio razonable en pleno centro de Praga.

Dos Gatas, una de las últimas cervecerías tradicionales de Praga

El restaurante, que cuenta con una abundante historia, se convirtió en un sinónimo de buena cerveza en la metrópoli checa.

Cervecería en una casa del siglo XIII

La Mano, El Endrino o el Pequeño Pez Plano, así se llamó sucesivamente el edificio construido en el siglo XIII en el Mercado de Carbón (Uhelný trh), cerca de la Plaza de Venceslao de Praga. Todo hasta que a principios del siglo XX la casa adquirió el nombre de las Dos Gatas, bajo el que es conocida hasta la fecha.

El título se hizo muy popular, aunque nadie se acuerda del origen del mismo, según dice el administrador del la cervecería, Roman Pohanka.

“A eso del año 1920 cambió el nombre de este edificio construido en el siglo XIII. Le pusieron el nombre de Dos Gatas, pero nadie sabe por qué. Si el dueño criaba gatos aquí o cuál fue el motivo. El edificio recibió ese nombre y punto, y el restaurante aceptó automáticamente el nuevo título que el edificio llevaba escrito en la fachada”.

Sin embargo, hasta la primera mitad del siglo XX en el local se servía sobre todo vino y la historia cervecera del restaurante empezó a escribirse más tarde.

“Sabemos que hasta a eso del año 1910, aquí se vendía vino. Tras la muerte del dueño se encargaron del local sus sobrinos, que en 1941 llevaron a cabo una gran restauración del local. Eso está documentado. Pero no se sabe exactamente qué sucedió luego. Creemos que llegó la nacionalización comunista y que la asociación nacional de restaurantes y comedores se apoderó de este local y comenzó a servir aquí cerveza tipo pilsener”, aclara Pohanka.
 

El esfuerzo de mantener la tradición

El emblema de las dos gatas pronto se convirtió en una garantía de buena cerveza. El restaurante adquirió una gran popularidad sobre todo en los años sesenta del siglo pasado y sigue gozando de buena fama hasta la fecha.

Pohanka destaca que ese hecho se debe a que se trata de una de las pocas cervecerías del centro de Praga que mantienen la tradición, mientras que muchos otros locales se han vuelto meras atracciones para turistas.

“Con el tiempo, debido a los cambios políticos y económicos, muchas de las cervecerías tradicionales desaparecieron. El problema es que muchos habitantes abandonaron el centro para instalarse en otros barrios de la capital y sus viviendas se convirtieron en oficinas”. El despoblamiento del centro de la ciudad hizo reducir el número de parroquianos que solían acudir al local. Aun así, Pohanka insiste en que las Dos Gatas figuran entre las últimas cervecerías tradicionales del centro.

“Antes el local estaba siempre lleno. Hoy día, a la hora del almuerzo, un 70% de los clientes son checos, mientras que por la noche el porcentaje cambia a favor de los extranjeros que vienen a cenar. Pero aun así, diría que somos una de las únicas cinco cervecerías realmente tradicionales”,indica Pohanka.

Dos gatas, una rubia y otra oscura

Las Dos Gatas sirven tradicionalmente cerveza Pilsner Urquell, pero en 2010 fundó su propia minicervecería y partir de allí ofrece cerveza casera.

“Aprovechamos el nombre de Dos Gatas para tener la gata rubia y oscura, o sea la cerveza rubia y oscura. Así diferimos un poco de las cervecerías tradicionales praguenses que ofrecen la cerveza tipo pilsener”, explica el jefe del local.

Uno de los motivos era mantener los precios de cerveza aceptables para la clientela checa.

“Uno de los motivos fue económico. El alquiler y el precio de Pilsner Urquell aumentaron con el tiempo, de manera que nos parecía que la cerveza salía demasiado cara para los checos que trabajan en el centro. Para que pudieran tomar cerveza a precio razonable hemos decidido crear una minicervecería que cuenta con mejores márgenes y nos ayuda a mantener los precios de manera que pueda acudir acá la gente local y no solo los extranjeros”.
 

No filtrada y con mayor porcentaje de alcohol

La decisión de las Dos Gatas coincidió con la reciente tendencia del sector cervecero checo. Mientras que hace siete años había en el país unas cien minicervecerías, hoy día su número se ha triplicado.

“Pero hay que decir que esta tradición existía en Praga desde tiempos remotos, cuando prácticamente una de cada dos casas tenía el derecho de cocer cerveza. La gente se dio cuenta y esta tradición se reanimó. Es mundialmente conocido que a los checos les apetece la cerveza. Los aficionados realizan giras, buscan nuevas cervecerías, crean páginas web, coleccionan posavasos. La cerveza pilsener es buena, pero la pueden comprar en cualquier lugar. Eso favorece a las cervezas caseras, la gente puede optar. Ese era el propósito y funciona”, señala Pohanka.

¿Y la diferencia entre la cerveza de Dos Gatas y una Pilsner Urquell?

“La mayor diferencia es que la cerveza casera no es filtrada. Hay que cuidarla más, da más trabajo. Los turistas, como los rusos por ejemplo, muestran interés sobre todo por la cerveza oscura, que les apetece más. Pero en cuanto a materias primas el producto no difiere. Utilizamos las materias checas de más alta calidad”, subraya Pohanka.

Cabe agregar que la cerveza casera además tiene un mayor porcentaje de alcohol. Pero por supuesto, más que mil palabras vale ir a la cervecería Dos Gatas y comparar las cervezas en directo.

 

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