La cervecería De Halve Maan construye una tubería de cerveza bajo la ciudad Brujas

En la pequeña ciudad belga de Brujas, Xavier Vanneste, dueño de la tradicional cervecería De Halve Maan, ha construido una tubería de tres kilómetros que transcurre bajo las calles de la ciudad, declarada Patrimonio Mundial de la Unesco.

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De Halve Mann, que significa media luna en flamenco, elabora cerveza en pleno centro medieval de Brujas, entre canales, tiendas de souvenirs y puestos de patatas fritas, desde hace más de 500 años, asegura Vanneste, la sexta generación al frente de la empresa.
 

Aumento de la producción

El aumento de la producción en los últimos años supuso problemas: en la pequeña cervecera ya no había sitio suficiente para llenar todas las botellas por lo que la empresa tuvo que construir una envasadora en un área industrial a unos tres kilómetros del centro de la ciudad.

Desde entonces, cada día entre cuatro y cinco camiones de carga con unos 30.000 litros de cervezas pasaban por el adoquinado del centro de la ciudad, una estructura de calles estrechas y esquinadas de unos 600 años de antigüedad llenas de turistas.

Por eso Vanneste soñaba con una solución más práctica. Y cuando vio a unos constructores poner un cable, se le ocurrió la idea: una tubería subterránea que uniera la cervecería con la fábrica envasadora.

La planificación y construcción duraron más de cuatro años. “Técnicamente no era complicado, era el mismo procedimiento que cuando se instalan tuberías de agua potable”, asegura.

Las tuberías se colocaron por debajo del suelo a entre dos y 34 metros de profundidad, en su cota más profunda por debajo de un garaje. El pavimento de la calle sólo tuvo que abrirse en dos lugares para las obras. La tubería hecha de un plástico especialmente duro es compatible con los alimentos, puede limpiarse y está esterilizado. A partir de septiembre fluirán por ella unos 4.000 litros de cerveza por hora, con los que se podrán llenar 12,000 botellas.

El alcalde de Brujas, Renaat Landuyt, se mostró hace poco menos entusiasmado que cuando oyó la idea por primera vez. “¿Cuál fue mi primer pensamiento? Que era una broma”, dijo. Pero tras pensárselo vio una buena posibilidad de solucionar problemas de tráfico. “Esto parece un museo pero tenemos que trabajar y vivir aquí”.
 

Crowfunding cervecero

Ya antes de la construcción muchos ciudadanos de Brujas se interesaron por el proyecto. “Muchos ofrecieron incluso dinero para tener una conexión privada al a tubería”, explica Vanneste. Entonces se le ocurrió la idea de financiarlo en parte mediante el “crowdfunding” o financiación colectiva. La contraprestación: cerveza. En función de la contribución, el inversor recibía más o menos bebida.

El aporte recibido más alto fue de 7,500 euros, a cambio de los que el inversor recibirá cada día una botella de cerveza de tipo “Brugse Zot” o “Straffe Hendrik”. Hasta el final de su vida. La idea fue recibida con especial interés por los más jóvenes (eso sí, mayores de edad) de esas familias.

El sueño de disponer de un flujo de cerveza inagotable nunca ha estado tan cerca. Porque la tubería está además asegurada contra quienes intenten perforarla de forma ilegal. Todo intento será en vano, asegura Vanneste.

 

www.vanguardia.com.mx

 

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