TRAPPIST-1, el nuevo sistema solar descubierto por la NASA bautizado en honor a las cervezas belgas

La NASA anunció ayer el descubrimiento de siete exoplanetas orbitando una estrella más o menos cercana (39 años luz) denominada Trappist-1.
 
TRAPPIST-1, el nuevo sistema solar descubierto por la NASA bautizado en honor a las cervezas belgas

TRAPPIST-1, el sistema solar bautizado en honor a las cervezas belgas

Hasta aquí, nada nuevo: las estrellas tienen planetas, y hemos encontrado algunos ya.

Lo importante es que seis de ellos podrían ser habitables. Como el nuestro. Y tres podrían tener océanos, agua líquida. Que, como ya hemos visto en la Tierra, es una de las mejores formas de encontrar vida.
 

¿Dónde están esos exoplanetas?

En TRAPPIST-1, una estrella que empezamos a investigar en 2010, en esa zona del mapa estelar que llamamos “constelación de Acuario”.

¿Por qué se llama así?

Cer-ve-za. El telescopio que descubrió esa estrella se llama TRAPPIST como homenaje a ciertas cervezas muy famosas en Bélgica.

¿Qué?

A mí no me mires. TRAPPIST puede traducirse como “Trapista”. Sí, como “monja o monje de la Orden Cisterciense de la Estricta Observancia”, de la “Orden de la Trapa” (por el nombre de la abadía normanda donde se fundó). Resulta que a los monjes trapenses se les daba bien hacer “cerveza” y a los belgas que construyeron ese telescopio debía de gustarles mucho. Hasta tenían un apartado en su página web hablando de esa cerveza.

Lo estás inventando

¡Qué va! Mira las siglas de TRAPPIST: “TRAnsiting Planets and PlanetesImals Small Telescope”. Mira esa “I”, son ellos los que se han inventado el acrónimo para que “Telescopio Pequeño para Planetas y Planetesimales en Tránsito” suene a “Cerveza Trapista”.
 

Volvamos a los planetas. ¿Son como los que conocemos?

La idea que tienes en tu cabeza cuando piensas en planeta es la Tierra: uno rocoso, a una distancia prudencial de su estrella y donde, ey, puede haber gente. En ese sentido sí, lo son. Aunque el parecido, en parte, se acaba ahí.

¿Por qué? ¿Cuál es la diferencia?

¡Están muy cerca de su estrella! Muchísimo. Para que te hagas una idea, todos esos planetas entrarían entre la distancia que hay desde nuestro sol hasta Mercurio, el planeta achicharrado. Perdón, como DIEZ veces más cerca de la estrella de lo que Mercurio está de la nuestra. Es el caso de 1f, el de la ilustración que abre este artículo.

 

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