Las mejores cervezas para brindar en Año Nuevo son aquellas que presentan una alta complejidad aromática, carbonatación vibrante y perfiles que evocan celebración, como las Bière de Champagne o las Imperial Stouts envejecidas en barrica.

Elegir estilos robustos y/o refrescantes permite una transición elegante entre la cena de Nochevieja y el brindis final de medianoche, ofreciendo una experiencia sensorial superior a la de los espumosos convencionales.
Contenido
1. Deus Brut des Flandres
Esta joya representa el pináculo de la sofisticación cervecera al fusionar la tradición belga con el refinamiento francés.
Tras su elaboración inicial en la región de Flandes, el líquido viaja a Francia para someterse al méthode traditionnelle, el mismo que se utiliza para el champagne, incluyendo los procesos de remuage y dégorgement.
El resultado es una cerveza de una transparencia cristalina y una efervescencia tan fina que acaricia el paladar, desprendiendo notas florales, toques de jengibre y una sequedad final que limpia las papilas gustativas después de cada sorbo.
Es, sin duda alguna, la elección por excelencia para sustituir al champagne en el momento de las doce uvas.
2. St. Bernardus Abt 12
Considerada por muchos como la mejor cerveza de estilo Quadrupel del mundo, la St. Bernardus Abt 12 es un banquete líquido de alta graduación.
Su receta original es la misma que se utilizaba en la mítica Westvleteren 12, ofreciendo una complejidad de maltas oscuras que evocan sabores a higos pasos, ciruelas negras y un sutil fondo de caramelo quemado.
Su cuerpo denso y su corona de espuma color canela la convierten en la compañera ideal para los platos de carne roja o incluso para ser disfrutada sola como un «digestivo» de lujo mientras se espera el cambio de año.

3. Goose Island Bourbon County Stout
Esta Imperial Stout sigue marcando el estándar de la industria en cuanto a envejecimiento en madera.
Al pasar largos meses en barricas que previamente contuvieron bourbon de alta gama, la cerveza adquiere una estructura casi aceitosa y una profundidad de sabores que incluye vainilla, coco, tabaco y roble ahumado.
Es una cerveza para beber con calma, servida en una copa tipo snifter que permita que su temperatura suba ligeramente, liberando así todas las capas de chocolate amargo que la hacen única. Es el equivalente cervecero a un coñac de colección.

4. Cantillon Gueuze
Para quienes buscan una experiencia radicalmente distinta y auténtica, la Gueuze de Cantillon es una parada obligatoria.
Elaborada mediante la mezcla de lambics de uno, dos y tres años de edad, esta cerveza no utiliza levaduras comerciales, sino la microflora ambiental de Bruselas.
El perfil resultante es marcadamente ácido, con notas que los sumilleres describen como «funky» o de establo, acompañadas de una frescura cítrica inigualable.
Su capacidad para cortar la grasa de aperitivos como el foie gras o el salmón ahumado la sitúa como una herramienta gastronómica de primer nivel para la cena de Nochevieja.

5. Chimay Bleue
Esta cerveza, que ostenta el auténtico sello trapense, es una de las pocas en el mundo que indica el año de embotellado, subrayando su potencial de guarda.
La Chimay Bleue destaca por su equilibrio entre el dulzor de la malta y un carácter especiado muy sutil que recuerda a la levadura propia de la abadía de Scourmont.
En su formato de botella de 75 centilitros, la refermentación es más lenta y controlada, lo que resulta en una burbuja más integrada y un final sedoso. Es una elección que transmite conocimiento y respeto por la historia cervecera europea.

6. Westvleteren 12
Aunque su distribución es limitada, conseguir una botella de «Westy 12» para el Año Nuevo garantiza una velada inolvidable.
Con su icónica chapa amarilla, esta cerveza se centra exclusivamente en el contenido. Una explosión de frutos oscuros, chocolate y un carácter fenólico que solo los monjes de San Sixto han logrado perfeccionar.
Su complejidad es tal que, según expertos en cerveza trapense, es la cerveza que mejor encarna el espíritu contemplativo y la maestría artesanal del siglo XXI.

7. Schneider Weisse Tap 6 Mein Aventinus
Esta Weizen-Doppelbock es la prueba de que la cerveza de trigo puede ser tan profunda y potente como cualquier estilo oscuro.
Con un color rubí profundo y una espuma densa, la Aventinus ofrece un perfil aromático de plátano maduro, clavo y pan recién horneado.
A pesar de su robustez, mantiene una cremosidad que la hace muy fácil de beber, siendo el maridaje perfecto para los asados de ave o el cordero lechal típicos de estas fechas.
Es una cerveza que abraza el paladar con la calidez propia de una celebración familiar en torno a una mesa bien servida.

8. Fuller’s Vintage Ale
La Vintage Ale de Fuller’s es una celebración de la cosecha de cada año, utilizando las mejores variedades de malta y lúpulo británico disponibles.
Al ser una English Strong Ale, su carácter es predominantemente maltoso, con notas de mermelada de naranja, bizcocho y un amargor terroso muy elegante que equilibra el conjunto.
Es una cerveza diseñada específicamente para evolucionar, por lo que abrir una botella de la añada actual durante el brindis de 2026 es una forma poética de conectar el pasado con el futuro inmediato.
9. Ayinger Celebrator
A menudo citada como el ejemplo definitivo de su estilo, la Celebrator es una cerveza oscura que sorprende por su equilibrio y su falta de estridencias.
A diferencia de las stouts, aquí el protagonismo es para la malta limpia, con notas de café suave y frutos secos, sin el carácter quemado o excesivamente amargo.
Su baja carbonatación y su cuerpo pleno la hacen ideal para acompañar la sobremesa y los dulces típicos como el turrón o el panettone, cerrando el ciclo de la cena de una manera armónica y placentera.

10. Rodenbach Alexander
Originalmente creada como una edición limitada, la Alexander se ha convertido en un referente de las Flanders Red Ales.
Esta cerveza se compone de una mezcla de cervezas envejecidas durante dos años en foudres de roble maceradas con guindas ácidas.
El resultado es un equilibrio magistral entre la acidez del vinagre balsámico noble y el dulzor frutal, con una complejidad de madera que recuerda a los mejores vinos de Borgoña.
Es una opción refrescante y sofisticada que suele encantar a los bebedores de vino tinto que desean explorar el mundo de la cerveza de alta gama.

Preguntas frecuentes (FAQ)
¿Por qué elegir cerveza en lugar de vino espumoso para el Año Nuevo?
La cerveza ofrece una mayor paleta de sabores y una versatilidad de maridaje superior. Estilos como la Bière de Champagne ofrecen la misma elegancia visual, pero con matices de malta y especias que el cava no posee.
¿Cuál es la temperatura ideal para servir estas cervezas?
Las cervezas complejas de esta lista deben servirse entre 10°C y 14°C. Si se sirven demasiado frías, los compuestos aromáticos quedan atrapados y el paladar no puede percibir la profundidad de los sabores.
¿Qué cristalería es la más adecuada?
Para las cervezas de estilo belga o barrica, se recomienda una copa tipo tulipán o cáliz, que permite la expansión de los aromas. Para las de estilo champagne, una flauta de cristal fino es perfecta para mantener la burbuja.
¿Se pueden guardar estas cervezas para el próximo año?
Sí, la mayoría de las cervezas de esta selección (especialmente las Trapenses y las Vintage Ales) tienen un gran potencial de guarda y pueden mejorar significativamente en un lugar fresco y oscuro durante 2 a 5 años.
¿Cómo influye el grado alcohólico en la experiencia?
Un mayor ABV (alcohol por volumen) ayuda a limpiar el paladar de las grasas de la cena y proporciona una sensación de calidez «espirituosa» que encaja perfectamente con la atmósfera de celebración y el clima invernal.
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