Las propiedades físico-químicas del irish moss lo convierten en un clarificante muy eficaz para la cerveza, actuando en base a interacciones electrostáticas entre sus compuestos carragenanos y las proteínas del mosto.
La turbidez por frío (chill haze en inglés), es un fenómeno ampliamente estudiado en la ciencia cervecera y se presenta como uno de los principales retos en la producción de cervezas claras.