El panorama cervecero de la cuarta economía más grande del mundo se vio bruscamente interrumpido por un sofisticado ataque cibernético que demostró la vulnerabilidad de la infraestructura industrial cervecera moderna.

Ataque ransomware
Ciberataque ransomware

Durante dos semanas Japón experimentó una escasez inusual de su bebida más popular.

El Asahi Group, la cervecera más grande del país, con una cuota de mercado del 40%, fue paralizada por un ransomware operado por el grupo de hackers de origen ruso conocido como Qilin.

Este incidente de septiembre de 2025 no solo afectó la producción y los envíos de la icónica Super Dry, sino que también puso en riesgo a miles de bares y restaurantes dependientes de sus existencias.

Parálisis de la producción

El 29 de septiembre el ataque obligó a Asahi a cerrar seis fábricas y otras treinta instalaciones en todo el país. El malware malicioso cifró los sistemas e impidió cualquier actividad digital normal hasta que se pagara un rescate.

Con los ordenadores inutilizados, la compañía tuvo que retroceder temporalmente a procesos logísticos manuales.

Durante dos semanas, la gestión de pedidos y la comunicación con los clientes se realizó completamente a la antigua usanza, usando papel, bolígrafo y notificando las salidas de los camiones por fax.

Las estanterías de las tiendas se vaciaron en solo dos días y la cerveza favorita de Japón dejó de servirse en el sector de la hostelería.

La sede de Asahi perdió la capacidad de recibir correos electrónicos y tuvo que posponer la presentación de sus resultados trimestrales.

La actividad se reanudó gradualmente con la cerveza insignia Super Dry hasta que todas las fábricas volvieron a abrir el 10 de octubre, aunque a capacidad reducida.

El presidente del grupo Atsushi Katsuki emitió una declaración para tranquilizar a los afectados.

Atsushi Katsuki, presidente del grupo Asahi, declaró:

Me gustaría expresar mis sinceras disculpas por las dificultades causadas a nuestros grupos de interés por la reciente interrupción del sistema. Agradecemos su comprensión y apoyo.

La técnica del captcha falso

La forma en que los atacantes lograron paralizar la infraestructura de Asahi fue descrita como una campaña de alta sofisticación.

Según David Sancho, investigador senior de amenazas en Trend Micro, se utilizó una variante de ransomware de Linux que infectó sistemas Windows.

Esto se logró mediante el uso de herramientas legítimas de administración remota de red.

La puerta de entrada a la red de la cervecera fue el uso de captchas falsos, un mecanismo habitual para verificar la humanidad del usuario.

Al hacer clic en las casillas del captcha malicioso que aparecían en los ordenadores de empleados clave de Asahi, se instaló un software espía.

Esto permitió robar contraseñas de red que se utilizaron para el resto de la operación de ataque. David Sancho añade a este respecto

Los atacantes ejecutaron una campaña altamente sofisticada donde una variante de ransomware de Linux infectó sistemas Windows mediante el uso de herramientas legítimas de administración remota de red.

Además, los atacantes se aseguraron de inhabilitar los sistemas de respaldo y recuperación ante desastres para garantizar el éxito de su extorsión y causar el máximo daño operativo posible.

La doble extorsión como la táctica

La operación de Qilin no se limitó a encriptar los sistemas para exigir un rescate de descifrado.

El grupo de hackers también implementó una táctica de doble extorsión robando grandes volúmenes de datos sensibles antes de paralizar la red.

Se sustrajeron 27 gigabytes de información, lo que equivale a unos 9300 archivos.

Entre los documentos robados se encontraban estados financieros y presupuestos, contratos confidenciales, previsiones de planificación y desarrollo e información personal de los empleados.

Las pérdidas estimadas resultantes de la interrupción de la producción ascienden a aproximadamente 335 millones de dólares.

La segunda fase de la extorsión implicó un intento de vender los datos robados a la propia Asahi por 10 millones de dólares, además de la demanda de rescate inicial.

Este enfoque buscó aumentar la presión sobre la víctima y eliminar intermediarios.

Nethaniel Ribco, jefe global de ciberamenazas en UST CyberProof, señala:

Investigadores que mantuvieron conversaciones privadas con operadores de Qilin descubrieron que además de exigir un rescate también intentaron vender los datos robados a Asahi por 10 millones de dólares.

Esta demanda se recibió el 11 de octubre, poco después del incidente inicial, como una estrategia clara de coacción adicional.

Estrategia de liberación y silencio

La recuperación y liberación del control operativo se basó en una estrategia de resiliencia y una vuelta a lo básico, más que en una negociación.

Aunque Asahi no confirmó si cedió a las demandas económicas, la reanudación de sus operaciones se logró principalmente mediante el aislamiento de los sistemas infectados y la restauración a partir de backups.

Este proceso requirió una revisión exhaustiva de la infraestructura y el refuerzo de las medidas de seguridad para garantizar que los atacantes no hubieran dejado puertas traseras, una precaución crítica antes de devolver la confianza a los sistemas digitales.

Ransomware como modelo de negocio

El grupo Qilin es una organización rusa de ciberdelincuencia que opera bajo el modelo Ransomware como Servicio o RaaS.

Este esquema industrializa la extorsión digital al proporcionar su malware y toda la infraestructura necesaria a otros hackers conocidos como afiliados que logran acceder a una red corporativa. A cambio, Qilin se queda con un porcentaje de los rescates pagados.

Eusebio Nieva, director técnico de Check Point para España y Portugal, describe el funcionamiento.

Proporcionan a los afiliados todas las herramientas e infraestructura necesarias para lanzar ataques y a cambio se embolsan entre el 15% y el 20% de los rescates pagados.

Este modelo ha permitido a Qilin escalar sus operaciones y convertirse en una de las principales amenazas internacionales en el ámbito del ransomware.

El grupo se distingue por ser multiplataforma, atacando tanto servidores Linux como sistemas Windows y por explotar vulnerabilidades en dispositivos de red como enrutadores y firewalls.

Además, su infraestructura está diseñada para ser elusiva, lo que dificulta las investigaciones en múltiples jurisdicciones.

Preguntas frecuentes (FAQ)

¿Qué es el ransomware como servicio RaaS?

El RaaS es un modelo de negocio en la ciberdelincuencia donde los desarrolladores de ransomware crean el software malicioso y la infraestructura de pago y extorsión. Luego alquilan o proporcionan este «servicio» a afiliados, que son los que realmente llevan a cabo la intrusión en las redes objetivo y la implementación del ataque. Los ingresos del rescate se reparten entre el desarrollador y el afiliado, generalmente en una proporción de 80% a 85% para el afiliado y 15% a 20% para el proveedor de RaaS, como es el caso de Qilin. Este modelo permite a los atacantes con menos experiencia técnica realizar intrusiones a gran escala.

¿Qué significa la doble extorsión en un ciberataque?

La doble extorsión es una táctica que busca maximizar el beneficio de un ataque de ransomware. Inicialmente, el atacante cifra los sistemas de la víctima y exige un rescate para desbloquearlos. El segundo componente de la extorsión implica haber robado previamente una cantidad significativa de datos sensibles y amenazar con publicarlos en la dark web si la víctima no paga un segundo rescate. Esto añade una capa de presión legal y reputacional mucho mayor para forzar el pago, ya que la empresa se enfrenta no solo a la parálisis operativa, sino también a la violación de datos de clientes o empleados.

¿Cómo se pudo infectar el sistema Asahi usando captchas falsos?

En este tipo de ataque, los ciberdelincuentes utilizan técnicas de ingeniería social y phishing para mostrar un elemento de verificación de seguridad aparentemente legítimo, como un captcha en el navegador o sistema de un empleado. Al hacer clic en el captcha malicioso, el usuario, sin saberlo, ejecuta una carga útil que instala un software espía o un troyano diseñado para robar credenciales o contraseñas de la red. Una vez obtenidas las credenciales, los atacantes pueden moverse lateralmente en la red con acceso legítimo para desplegar el ransomware en los servidores de producción y copias de seguridad.

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Autor Carlos Uhart M.

Fundador y director de The Beer Times™. Certified Beer Server Cicerone©, juez BJCP y sommelier de cerveza. Autor de "Guía Práctica para Catar Cerveza", "Cocina y Coctelería con Cerveza" y otros cuatro libros sobre maridaje y cultura cervecera.

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