Si bien los orígenes de la kombucha aún son desconocidos, el consenso indica que se habría originado en Manchuria, China, donde se han encontrado escritos que mencionan el hongo del té en tiempos de la dinastía Tsin, hacia el año 206 A. C.
El libro está dirigido a bartenders que buscan diferenciarse, a entusiastas de la fermentación que quieren profundizar su práctica y a lectores interesados en la intersección entre ciencia, sabor y sostenibilidad.
Cada vez más consumidores apuestan por alternativas naturales y funcionales, lo que ha permitido que esta bebida pueda afianzarse en la industria local.
Los registros históricos sitúan el origen de la kombucha en el noreste de China, alrededor del año 220 a. C., donde se preparaba como una bebida medicinal conocida como hóngchájūn (hongo del té rojo, equivalente al té negro en Occidente).