Se trata de dos reacciones químicas responsables de gran parte de la magia que ocurre en el dorado del pan, el color de la carne a la parrilla, la apariencia de una cerveza, el aroma del café recién tostado o el sabor profundo de una cebolla caramelizada.
La coloración y decoloración de los alimentos es un tema muy apreciado dentro de la comunidad de químicos que estudian este campo científico, ya que las pigmentaciones y las reacciones que las forman suelen ser muy complejas.