Jesús habría vivido en un entorno donde predominaba la fermentación de cereales, por lo que en sus andanzas y milagros la protagonista habría sido la cerveza y no el vino, como tradicionalmente se ha afirmado.
La Benedictio Cerevisiae, o la Bendición de la Cerveza, está incluida en el capítulo VIII del Rituale Romanum, un manual litúrgico católico fechado en 1614.