Esta información fue confirmada en base a los datos recogidos del informe anual elaborado por BarthHaas, una de las principales consultoras internacionales del sector cervecero.
España se ha consolidado como la gran potencia europea de la cerveza sin alcohol, con una cuota de consumo que representa el 25 % del consumo total en Europa, superando incluso a toda Latinoamérica junta.
Se analizaron más de 14.000 valores de concentración procedentes de 160 muestras de cerveza y 904 de vino, cubriendo 42 olores básicos para cada bebida.
Por segundo año seguido, el consumo de cerveza en España ha experimentado un descenso, algo que no ocurría desde la crisis económica de 2008.
La norma ISO 5492:2008 es un documento técnico desarrollado por la Organización Internacional de Normalización (ISO) que establece definiciones estandarizadas para los términos utilizados en el campo del análisis sensorial.
A diferencia de la percepción inicial del sabor, el retrogusto se manifiesta en una fase tardía, cuando las moléculas sápidas interactúan con zonas específicas de la lengua y el epitelio olfativo retronasal.
Según la consultora IWSR, un 50% de las personas declara estar reduciendo activamente su ingesta de alcohol, una práctica especialmente fuerte entre la Generación Z, donde cerca del 70% lo hace de manera consciente.
En un mercado saturado como el de la cerveza artesanal, donde los estilos se multiplican y las barreras técnicas se han reducido considerablemente, las marcas necesitan herramientas que vayan más allá para destacar.
¿Qué tan cierto es esto desde una perspectiva médica y científica? Analicemos la evidencia, revisemos los riesgos y aclaremos si la cerveza realmente ayuda o perjudica a los riñones.
No se trata solo de que el alcohol baje la testosterona, sino de interacciones multifactoriales que involucran el sistema endocrino, el metabolismo hepático y hasta la microbiota intestinal.
Hay pocos placeres tan democratizados como el de comer una buena hamburguesa acompañada de una cerveza fría; algo que puede parecer una combinación casual, pero que en realidad puede elevarse a una experiencia gastronómica memorable.
Analizar una cerveza requiere distintos prismas según sea el contexto y objetivo. Lo que para un juez entrenado establece parámetros cuantificables, para un consumidor aficionado puede ser una experiencia sensorial memorable.