La elaboración de cerveza, que históricamente ha usado flores de lúpulo para alcanzar su equilibrio de conservación y amargor, asiste hoy a una transformación estructural impulsada por la ciencia de los ingredientes alternativos.
Las cervezas IPA regulares se han convertido en la norma y ninguna cervecería que se precie pasaría de tener una propia, pero ahora, la competencia está dada por quién elabora la IPA más intensa, ruda y lupulada.
Cuando hablamos de cerveza artesanal, existen una infinidad de aromas y sabores para disfrutar, aunque sin embargo, con demasiada frecuencia se utilizan las mismas palabras sin distinción.
El amargor de una cerveza es consecuencia de la concentración de moléculas amargas que provienen mayormente del lúpulo, que luego de sufrir un proceso de cocción modifican su estructura química y otorgan a la cerveza su característica organoléptica.