Un análisis de dientes hallados en la isla indonesia de Sulawesi retrasa el origen del consumo habitual de drogas hasta 25.000 años, mucho antes de la agricultura y de la cerveza más antigua conocida. Los cazadores-recolectores no masticaban la sustancia. La chupaban entera, probablemente para calmar el dolor de muelas.

Semillas de betel de la palmera Areca catechu, la sustancia psicoactiva que chupaban los cazadores-recolectores de Sulawesi hace 25.000 años
Semillas de betel de la palmera Areca catechu

El hallazgo, publicado en la revista Science Advances, obliga a adelantar veinte milenios el origen conocido del consumo habitual de drogas en la especie humana, un dato que interesa a cualquier lector de cerveza porque cambia el punto de partida que se venía asumiendo para el consumo deliberado de sustancias psicoactivas.

El hallazgo en los dientes de Sulawesi

Dos esqueletos hallados en la isla indonesia de Sulawesi presentaban algo que ningún arqueólogo había visto antes. No eran caries ni el desgaste habitual de una dieta dura. Eran unos surcos profundos y redondeados en los dientes.

El equipo lo dirigió Adam Brumm, del Centro de Investigación Australiano para la Evolución Humana de la Universidad Griffith, junto a Carney Matheson y Michelle Langley, en colaboración con arqueólogos indonesios de la Universidad de Hasanuddin y de la Agencia Nacional de Investigación e Innovación de Indonesia.

Uno de los esqueletos data de hace entre 25.000 y 16.000 años. El otro, más reciente, de hace entre 7.600 y 6.300 años. Ambos individuos fueron cazadores-recolectores, muy anteriores a cualquier forma de agricultura en la región, y presentan el mismo patrón de desgaste dental.

¿Qué es el betel y por qué importa para la historia de las bebidas?

El betel es la semilla de la palmera Areca catechu, consumida en el sudeste asiático y el sur de Asia mezclada con cal apagada hasta formar una bola compacta conocida como quid.

Su efecto es una euforia suave y un chute de alerta parecido al de un café cargado, gracias a la arecolina, el alcaloide activo de la semilla.

Hoy la consume, según los autores del estudio, en torno a una de cada diez personas del planeta, lo que la convierte en la cuarta sustancia psicoactiva más usada del mundo, por detrás del alcohol, la cafeína y la nicotina.

Hasta este estudio, la prueba más antigua y fiable de consumo de betel procedía de restos dentales de la Edad del Bronce en Tailandia, de hace entre 3.500 y 3.000 años, en línea con la idea de que el consumo habitual de sustancias psicoactivas había nacido junto con la agricultura y la vida sedentaria.

Esa misma lógica es la que sostiene el relato clásico sobre la cerveza de arroz elaborada en China hace 10.000 años o la cebada fermentada en yacimientos natufienses de Israel hace unos 13.000 años.

Chupar en vez de masticar

El equipo de Brumm concluyó que los surcos dentales no los causó masticar un quid al estilo moderno, sino un gesto mucho más simple y hasta ahora desconocido para la ciencia.

Los cazadores-recolectores chupaban la semilla entera, sin procesar, durante largos ratos, en un proceso que recuerda a otras formas ancestrales de aprovechar una sustancia usando solo la boca, como ya se documentó con la saliva humana en la elaboración temprana de cerveza.

Para comprobarlo, el equipo remojó semillas de betel en saliva artificial y expuso el líquido resultante a células modificadas genéticamente para expresar receptores humanos, el mismo tipo de receptor sobre el que actúa la arecolina.

El resultado fue claro. No hacía falta cal apagada ni masticación para liberar arecolina en cantidad suficiente como para alterar la actividad neuronal. Un análisis bioquímico posterior de los propios dientes fósiles confirmó restos de arecolina en el tejido dental de los dos individuos.

El dolor de muelas como origen probable

Los cazadores-recolectores de Sulawesi tenían, en general, mala salud dental, y la arecolina funciona como un analgésico natural. Brumm y su equipo sospechan que el hábito arrancó como remedio contra el dolor de muelas, aunque terminara volviéndose contra quien lo practicaba.

Chupar semillas duras y abrasivas durante años desgastó los dientes hasta dejar al descubierto la cámara pulpar en algunos casos, lo que habría provocado un dolor todavía mayor y facilitado infecciones crónicas.

Al surgir hace hasta 25.000 años en Sulawesi, mucho antes del inicio de la agricultura, el hábito de chupar betel podría ser la evidencia más antigua de consumo de drogas en cualquier parte del mundo, señaló Adam Brumm.

20 mil años antes que la cerveza

La cronología de Sulawesi no solo adelanta el consumo de betel. También obliga a repensar el propio punto de partida que se usaba para explicar el origen de cualquier sustancia psicoactiva producida o buscada de forma deliberada, incluida la fermentación.

La isla ya conserva el estarcido de mano más antiguo conocido, de al menos 67.800 años, y en la vecina Borneo el mismo equipo de Griffith documentó lo que se considera la cirugía más antigua conocida.

Lo que no queda resuelto es si existe una línea de continuidad directa entre aquellos primeros chupadores de betel y los cientos de millones de personas que hoy mastican quid en Asia y el Pacífico, o si se trata de una tradición que se perdió y se reinventó por otras vías.

Los propios autores describen esta práctica como un precursor de la masticación moderna, no como su origen probado y continuo, y el hallazgo se sostiene sobre dos esqueletos, no sobre una serie amplia de yacimientos.

Preguntas frecuentes (FAQ)

1. ¿Qué es el betel y qué efecto produce?

Es la semilla de la palmera Areca catechu, consumida en el sudeste asiático y el sur de Asia por su alcaloide activo, la arecolina, que produce una euforia suave y un efecto estimulante similar al de un café cargado.

2. ¿Por qué se dice que el betel es anterior a la cerveza?

Porque los dientes analizados en Sulawesi datan de hace hasta 25.000 años, frente a los 13.000 años de la cerveza natufiense de Israel y los 10.000 de la cerveza de arroz china, consideradas hasta ahora entre las evidencias más tempranas de una sustancia psicoactiva elaborada de forma deliberada.

3. ¿Los cazadores-recolectores masticaban el betel como se hace hoy?

No. El estudio concluye que lo chupaban entero, sin procesar ni mezclar con cal, un gesto distinto al quid masticado que se consume actualmente en Asia y el Pacífico.

4. ¿Está confirmado que el consumo actual desciende directamente de esa práctica?

No. Los autores lo describen como un posible precursor, no como un origen continuo probado, ya que el hallazgo se basa en solo dos esqueletos y falta evidencia de yacimientos intermedios.

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Autor Carlos Uhart M.

Fundador y director de The Beer Times™. Certified Beer Server Cicerone©, juez BJCP y sommelier de cerveza. Autor de "Guía Práctica para Catar Cerveza", "Cocina y Coctelería con Cerveza" y otros cuatro libros sobre maridaje y cultura cervecera.

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