El cerebro humano puede aislar una sola conversación entre decenas de voces superpuestas, un fenómeno que la neurociencia llama el efecto cóctel.

Grupo de personas conversa en la barra de un bar concurrido, escenario del efecto cóctel
Condiciones del efecto cóctel.

Un estudio reciente de investigadores del Trinity College Dublin describe con precisión de milisegundos cómo se produce esa selección, un mecanismo que cualquiera reconoce la próxima vez que intenta seguir una charla en la barra de un bar lleno.

El término lo acuñó en los años cincuenta el científico cognitivo británico Colin Cherry, que buscaba entender por qué los pilotos de avión lograban distinguir una voz entre varios canales de radio simultáneos.

Cherry documentó el fenómeno mucho antes de que existiera la tecnología para observar qué ocurre dentro del cerebro mientras sucede.

Setenta años después, Sara Carta y Giovanni Di Liberto, investigadores del Trinity College Dublin, retomaron la pregunta con electroencefalografía.

El método coloca decenas de sensores sobre el cuero cabelludo y registra los cambios eléctricos de poblaciones neuronales con precisión de milisegundos, lo que permite observar en tiempo real cómo reacciona el cerebro cuando varias personas hablan a la vez, la situación habitual en cualquier taproom concurrido un viernes por la noche.

200 milisegundos para elegir una voz

El primer hallazgo relevante viene de un estudio de 2014. Dentro de los primeros doscientos milisegundos tras escuchar a alguien hablar, el cerebro ya prioriza esa conversación por encima del resto del ruido ambiente.

Esa selección ocurre principalmente en el giro temporal superior, una región auditiva secundaria que procesa el habla antes de que la persona sea consciente de haber decidido prestar atención.

La rapidez del proceso explica por qué alguien puede mantener una charla fluida junto a la barra mientras a su alrededor suenan conversaciones cruzadas, música y el ruido de vasos y botellas. El cerebro no bloquea el resto del sonido, lo reordena por prioridad en una fracción de segundo.

Cambiar de conversación sin perder el hilo

El segundo hallazgo, publicado en 2024, describe qué pasa cuando alguien cambia el foco de una voz a otra, por ejemplo, cuando dos amigos hablan y de pronto se suma una tercera persona con una frase que capta la atención.

Los investigadores comprobaron que las señales neurales asociadas a ambas voces se superponen durante uno o dos segundos antes de que la transición se complete.

El hecho que puedas seguir lo que dicen tus amigos se debe a que tu cerebro realiza operaciones muy complejas entre todo ese ruido, escriben Sara Carta y Giovanni Di Liberto en The Conversation.

Los autores lo describen como un continuo atencional, no como un interruptor de encendido y apagado. El cerebro mantiene activa parte de la información de la conversación anterior mientras construye la nueva, lo que permite retomar el hilo si la segunda charla resulta menos interesante.

¿Por qué la barra de un bar es el mejor laboratorio?

Un bar concurrido reúne casi todas las condiciones que un neurocientífico buscaría para estudiar el efecto cóctel. Voces superpuestas, música de fondo, el ruido del hielo y los vasos, y personas que además leen los labios y gesticulan para reforzar la comprensión.

The Beer Times ya analizó el bar de la esquina como modelo de atención al cliente, un espacio que exige al camarero filtrar pedidos entre el mismo ruido que un cliente filtra conversaciones.

El alcohol complica esa tarea. La investigación sobre cómo el alcohol altera el sistema de recompensa del cerebro muestra que el etanol reduce la actividad prefrontal encargada del control atencional, algo que explica por qué tras un par de cervezas cuesta más seguir una conversación en un ambiente ruidoso que al principio de la noche.

El oído separa voces y cambia el sabor de la cerveza

El sonido no solo compite con la conversación, también modifica la percepción de lo que se bebe. La investigación sobre por qué la cerveza sabe mejor escuchando música encontró que ciertas frecuencias sonoras intensifican la percepción del dulzor y el amargor de una bebida, el mismo sistema auditivo que el efecto cóctel utiliza para separar voces.

La región cerebral implicada no es la misma que se activa cuando alguien toma una cerveza, ligada al sistema de recompensa, pero ambas trabajan en paralelo durante una salida nocturna.

El cerebro procesa sabor, sonido y lenguaje casi al mismo tiempo, y prioriza entre ellos según lo que la persona decide atender en cada momento, un mecanismo cercano al que también explica la psicología del gusto en la cerveza.

Audífonos que aprenden a elegir la conversación correcta

El objetivo final de la investigación no es explicar por qué las conversaciones en un bar resultan agotadoras para algunas personas; es mejorar los audífonos.

El Centro Eriksholm, en Dinamarca, financiado por el fabricante Oticon, trabaja con estos hallazgos en técnicas de decodificación atencional que permiten a un dispositivo detectar hacia qué voz se dirige la atención del usuario y amplificarla, incluso si esa voz no llega desde el frente.

La financiación llega también de William Demant Fonden y de Taighde Éireann, la agencia irlandesa de investigación. Tecnologías con una lógica parecida aparecen en el repaso de The Beer Times sobre los sentidos electrónicos que aprenden a saborear y oler, donde el mismo principio de decodificación se aplica a otros sentidos.

Preguntas frecuentes (FAQ)

1. ¿Qué es el efecto cóctel?

Es la capacidad del cerebro humano para aislar una conversación de interés en medio de ambientes con varias fuentes de sonido simultáneas, como un bar, una fiesta o un evento cervecero. El término lo acuñó el científico cognitivo Colin Cherry en la década de 1950.

2. ¿Cómo prioriza el cerebro una voz sobre las demás?

Dentro de los primeros doscientos milisegundos de escuchar a alguien hablar, el cerebro favorece esa conversación en el giro temporal superior, una región auditiva secundaria. Esta priorización ocurre antes de que la persona sea consciente de haber decidido prestar atención.

3. ¿Por qué cuesta más seguir una conversación después de un par de cervezas?

El alcohol reduce la actividad de las regiones prefrontales encargadas del control atencional, la misma red que el cerebro usa para separar una voz del resto del ruido. Con el consumo, esa selección se vuelve más lenta y menos precisa.

4. ¿Qué es el continuo atencional entre dos conversaciones?

Es el mecanismo que permite cambiar el foco de una voz a otra sin perder por completo la anterior. Un estudio de 2024 mostró que las señales neurales de ambas conversaciones se superponen entre uno y dos segundos antes de completar la transición.

5. ¿Para qué sirve investigar el efecto cóctel fuera del laboratorio?

El principal uso práctico son los audífonos con decodificación atencional, capaces de identificar hacia qué voz se dirige la atención del usuario y amplificarla en tiempo real, incluso en ambientes tan ruidosos como un bar o un concierto.

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Autor Carlos Uhart M.

Fundador y director de The Beer Times™. Certified Beer Server Cicerone©, juez BJCP y sommelier de cerveza. Autor de "Guía Práctica para Catar Cerveza", "Cocina y Coctelería con Cerveza" y otros cuatro libros sobre maridaje y cultura cervecera.

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