En julio de 2026, el historiador y divulgador Pedro Pérez explicó en el programa Herrera en COPE cómo los documentos recuperados del pecio del Endurance permitieron identificar a varios tripulantes que llevaban más de un siglo como desaparecidos.

Endurance
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La noticia parecía arqueológica. En realidad, era también una historia de alcohol, supervivencia y cultura de las bebidas.

La expedición que cambió la exploración polar

Ernest Shackleton zarpó de Plymouth en agosto de 1914 al frente de la Expedición Imperial Transantártica con un objetivo que nunca alcanzaría: atravesar el continente antártico de costa a costa, un recorrido de aproximadamente 2.900 kilómetros.

El Endurance quedó atrapado en el hielo del mar de Weddell en enero de 1915. Durante diez meses la tripulación vivió a bordo del barco mientras el hielo lo aplastaba lentamente. El 21 de noviembre de 1915 el Endurance se hundió. Shackleton y sus veintisiete hombres sobrevivieron; ninguno murió durante la expedición.

Lo que siguió fue uno de los rescates más extraordinarios de la historia de la exploración: un viaje de 1.300 kilómetros en un bote abierto hasta la isla Georgia del Sur, una travesía de las montañas de la isla sin equipo de escalada y la evacuación final de todos los hombres en agosto de 1916.

Cuando el pecio fue localizado en marzo de 2022 a 3.008 metros de profundidad, los investigadores encontraron el barco en un estado de conservación excepcional.

Los hallazgos posteriores, entre ellos los documentos que permitieron identificar a tripulantes desaparecidos,  confirmaron lo que la arqueología submarina antártica ya sabía: el frío del fondo del mar de Weddell no destruye lo que guarda.

El alcohol como provisión esencial

Las expediciones polares de la llamada Era Heroica de la exploración antártica (1895-1922) no concebían sus listas de provisiones sin alcohol.

La razón no era festiva, ya que el alcohol cumplía funciones nutricionales, sanitarias y psicológicas que ningún otro producto de la época podía reemplazar de forma tan eficiente en un entorno con temperaturas de veinte grados bajo cero y oscuridad permanente durante meses.

La cerveza aportaba calorías densas y carbohidratos de digestión rápida. El vino y los licores servían para desinfectar el agua en situaciones donde la potabilización era imposible o consumía demasiado combustible.

El whisky y el brandy se reservaban para las celebraciones que marcaban el calendario psicológico de la expedición, como los cumpleaños, los días festivos y la Navidad en el hielo.

Shackleton entendía que la moral de una tripulación confinada en la oscuridad dependía de esos rituales tanto como de las raciones de alimento.

El Endurance partió con provisiones calculadas para dos años. Entre ellas: barriles de cerveza, cajas de vino, whisky escocés y brandy. La lista de abastecimiento de alcohol era un documento de logística militar, no una concesión al vicio.

En los diarios de la expedición, los registros de consumo de alcohol aparecen junto a los registros meteorológicos y de navegación, casi como datos operativos.

El alcohol era en las expediciones polares lo que el combustible en los motores, un insumo técnico sin el cual la máquina humana no funcionaba en aquellas condiciones extremas.

Los documentos bajo el hielo

Cuando la expedición Falklands Maritime Heritage Trust localizó el pecio en 2022, los investigadores encontraron el Endurance con la proa y el casco visibles, las letras del nombre todavía legibles en la popa y el interior en un estado de conservación que sorprendió a los arqueólogos marinos.

El hielo del mar de Weddell, a tres kilómetros de profundidad, actúa como una cámara de conservación natural de precisión extraordinaria.

Las campañas arqueológicas posteriores recuperaron artefactos físicos, hebillas, restos de cuero de uniformes, zapatos, cañones y documentos que permanecieron legibles a pesar del tiempo.

Fue gracias a esos papeles conservados por el frío que investigadores como Pedro Pérez pudieron, en 2026, identificar a tripulantes que los registros históricos listaban como desaparecidos.

El mismo principio físico que mantuvo intacto el alcohol de Shackleton durante cien años mantuvo intacta la identidad de quienes navegaron con él.

El whisky de Shackleton

En 2010, una expedición del Programa Antártico de Nueva Zelanda realizó un hallazgo que cambiaría para siempre la percepción de lo que el hielo es capaz de preservar.

Bajo la cabaña de Shackleton en cabo Royds, construida durante su expedición Nimrod de 1907 y declarada sitio protegido por el Tratado Antártico, aparecieron once cajas de Mackinlay’s Rare Old Highland Malt Whisky y tres cajas de brandy perfectamente conservadas bajo el permafrost.

Las temperaturas constantes bajo cero habían mantenido intacto el líquido durante ciento tres años. No había evaporación apreciable, no había oxidación, no había deterioro del corcho más allá de lo mecánicamente esperado. El whisky que Shackleton se llevó al polo en 1907 era en 2010 prácticamente el mismo whisky.

El descubrimiento planteó inmediatamente una pregunta que la industria de las bebidas no podía ignorar: ¿a qué sabía el whisky escocés de malta a principios del siglo XX?

La respuesta requería análisis científico, y la empresa Whyte & Mackay —propietaria de los derechos sobre la marca Mackinlay’s— solicitó al Programa Antártico de Nueva Zelanda permiso para extraer pequeñas muestras y analizarlas.

La ciencia al servicio de la historia

El análisis de las muestras mediante cromatografía de gases y espectrometría de masas reveló un perfil de sabor radicalmente distinto al que la industria del whisky escocés produce hoy.

Notas de fruta seca como pasa, ciruela, higo y cereales tostados con un ahumado moderado y una estructura más dulce que picante.

El perfil de turba era significativamente menor al de los whiskies de malta de la época posterior. En 1907, los estilos de ahumado intenso que asociamos al whisky escocés de malta todavía no dominaban el mercado.

Con esa información, los maestros destiladores de Whyte & Mackay trabajaron durante meses para recrear la expresión original. El resultado fue lanzado en 2011 bajo la etiqueta «Shackleton Blended Malt Scotch Whisky».

No era una recreación exacta; las condiciones de destilación, la madera de los barriles y el agua de los afluentes de 1907 son irrecuperables, pero era la aproximación más rigurosa jamás realizada a un whisky de aquella era.

La edición tiene hoy coleccionistas en todo el mundo. Más allá de su valor comercial, el Mackinlay’s revivido es un documento histórico en formato líquido. La única forma de comprender, con los sentidos, cómo sabía el whisky que Shackleton bebió en el polo.

El legado en la cultura cervecera

La historia de Shackleton y el Endurance no ha pasado desapercibida en el mundo de la cultura de los fermentados.

Varias microcervecerías en el Reino Unido, Estados Unidos, Argentina y Chile han producido ediciones especiales inspiradas en la expedición polar, en las estaciones de investigación antárticas o en el frío extremo como metáfora de resistencia.

Los estilos elegidos no son casuales. Porter y Stout, estilos con alta densidad calórica y cuerpo robusto, dominan estas ediciones.

Son los mismos estilos que los marineros de las expediciones polares habrían reconocido como parte de sus provisiones. La cerveza artesanal, en ese sentido, recupera un linaje histórico.

La conexión entre arqueología, conservación e historia de la cerveza que abre el caso del Endurance es más profunda de lo que parece a primera vista.

Lo que el hielo antártico conservó evidencia de qué papel jugaban las bebidas en las expediciones humanas hacia los límites del mundo conocido. Cada botella del Mackinlay’s revivido es también un fragmento de esa historia.

Preguntas frecuentes (FAQ)

¿Cuándo se encontró el naufragio del Endurance?

El pecio del Endurance fue localizado en marzo de 2022 por la expedición Falklands Maritime Heritage Trust, a 3.008 metros de profundidad en el mar de Weddell, Antártida. Se encontraba a menos de nueve kilómetros de la posición que el navegante Frank Worsley registró en su diario cuando el barco se hundió el 21 de noviembre de 1915.

¿Qué alcohol llevaba la expedición de Shackleton en el Endurance?

La Expedición Imperial Transantártica (1914) cargaba cerveza, vino, whisky y brandy como provisiones esenciales. En su expedición anterior, la Nimrod de 1907, Shackleton llevó el Mackinlay’s Rare Old Highland Malt, once cajas del cual aparecieron intactas bajo el permafrost en cabo Royds, Antártida, en 2010.

¿Qué es el whisky Mackinlay’s de Shackleton y cómo se recuperó?

Es el Mackinlay’s Rare Old Highland Malt Whisky de principios del siglo XX. En 2010, once cajas se encontraron congeladas bajo la cabaña de Shackleton en cabo Royds. Whyte & Mackay analizó muestras mediante cromatografía de gases y recreó la expresión original, lanzada en 2011 como «Shackleton Blended Malt Scotch Whisky».

¿Por qué el hielo antártico conserva materiales orgánicos durante siglos?

Las temperaturas constantes por debajo de los veinte grados bajo cero impiden el crecimiento de microorganismos responsables de la descomposición. El permafrost actúa como una cámara de congelación natural que preserva papel, cuero, madera y líquidos como el alcohol durante décadas o siglos.

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Autor Carlos Uhart M.

Fundador y director de The Beer Times™. Certified Beer Server Cicerone©, juez BJCP y sommelier de cerveza. Autor de "Guía Práctica para Catar Cerveza", "Cocina y Coctelería con Cerveza" y otros cuatro libros sobre maridaje y cultura cervecera.

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