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El consumo moderado de cerveza, por los ingredientes naturales con los que está elaborada, puede tener efectos beneficiosos para la salud de las mujeres en diferentes etapas de su vida como, por ejemplo, el embarazo, la lactancia, la menopausia y la prevención de la osteoporosis o el Alzheimer.

Mujer bebiendo cerveza
Beneficios de la cerveza para la salud de las mujeres

En general, la cerveza es una bebida fermentada de baja graduación alcohólica, elaborada a partir de ingredientes naturales, con bajo contenido calórico y diversos nutrientes, como vitaminas del grupo B (especialmente ácido fólico), fibra y minerales (silicio, potasio, magnesio y algo de sodio).

1. Embarazo y lactancia

Tanto para las mujeres que están en la búsqueda de un embarazo como para aquellas que ya lo están, el ácido fólico es una vitamina esencial para el sistema nervioso y la regeneración de células, que ayuda también a regular los niveles de homocisteína, factor de riesgo en enfermedades cardiovasculares.

Asimismo, este nutriente disminuye el riesgo de malformaciones en la médula espinal y previene gran parte de los defectos del tubo neural en el nacimiento.

Embarazada bebiendo cerveza sin alcohol

Es importante hacer hincapié en que, en el caso de las embarazadas, el consumo de cerveza debe ser en su variedad sin alcohol.

Tras el parto, en el periodo de lactancia, la cerveza sin alcohol aporta antioxidantes naturales que participan en la protección contra enfermedades cardiovasculares y en la reducción de los fenómenos oxidativos responsables del envejecimiento del organismo.

Algunos estudios han demostrado que los azúcares que se encuentran en la cebada, uno de los componentes de la cerveza, son capaces de inducir la secreción de prolactina, que es la responsable de la producción de leche materna.

Según el estudio Efecto de la cerveza sin alcohol sobre la leche materna, la suplementación con cerveza sin alcohol reduce el estrés oxidativo al que está sometida la madre tras el parto, aumenta la actividad antioxidante en la leche materna y por tanto, reduce el estrés oxidativo del bebé tras el nacimiento.

2. Menopausia y envejecimiento

El estrés oxidativo está involucrado en muchos procesos patológicos como la arterioesclerosis, la diabetes, las enfermedades neurodegenerativas o el cáncer.

Asimismo, existe una estrecha relación entre el estado nutricional de la mujer durante la menopausia y los riesgos de desarrollar este tipo de enfermedades.

Mujer abanicandose

Además, la menopausia y el climaterio se caracterizan por una disminución estrogénica, lo que lleva a una menor absorción de calcio sérico.

Como prevención, se recomienda un mayor consumo de calcio durante la menopausia y postmenopausia y cubrir las necesidades de vitamina D. Así, durante la menopausia cobran especial relevancia los antioxidantes.

La cerveza es una fuente de polifenoles; además, aporta vitaminas, fibra o fitoestrógenos naturales, estos últimos beneficiosos en la prevención de patologías derivadas del descenso de estrógenos propio de la menopausia.

De hecho, estudios científicos concluyen que el consumo de fitoestrógenos naturales en la dieta puede llegar a retrasar la menopausia alrededor de dos años.

Por otro lado, los polifenoles de la cerveza pueden proporcionar protección contra enfermedades cardiovasculares y en la reducción de los fenómenos oxidativos responsables del envejecimiento del organismo.

Se ha comprobado científicamente que tras un consumo moderado de cerveza, el colesterol denominado bueno (HDL) en sangre podría aumentar, provocando en consecuencia un menor riesgo de cardiopatías isquémicas.

Según un estudio realizado por el Instituto del Frío perteneciente al CSIC, el consumo moderado de cerveza en adultos sanos mejora el sistema inmunológico, especialmente en las mujeres.

Además, se observó un aumento de los leucocitos y linfocitos, unas células inmunológicas que ayudan a destruir microorganismos invasores, protegen el cuerpo de bacterias específicas, destruyen virus, responden a tejidos extraños como los trasplantes y además actúan como reguladores del sistema inmunológico.

3. Osteoporosis

La osteoporosis es el tipo más común de enfermedad ósea y se caracteriza por una disminución de la masa ósea, provocando alteraciones microarquitectónicas que dan lugar a una mayor fragilidad y al consiguiente incremento de fracturas.

Según algunas investigaciones, existe una diversidad de nutrientes que desarrollan gran importancia sobre la salud de la masa ósea y algunos de ellos los podemos encontrar en la cerveza.

Osteoporosis

La cerveza contiene flavonas que tienen un importante efecto estrogénico, inhiben la pérdida de masa ósea y estimulan la secreción de calcitonina, que a su vez inhibe la resorción ósea y estimula su formación.

La diadzeína y la genisteína, presentes en el lúpulo y en la cáscara de la cebada, tienen consistentes efectos protectores sobre los huesos.

El silicio, por su parte, un elemento esencial en los procesos de calcificación, incrementa la densidad ósea y promueve la formación de colágeno.

El magnesio ayuda en el metabolismo y en la absorción de calcio, zinc, cobre y manganeso, que estimulan la formación ósea y el desarrollo normal del hueso.

4. Alzheimer

Se ha demostrado que el consumo moderado de cerveza podría disminuir uno de los factores de riesgo de la enfermedad de Alzheimer, ya que el silicio que contiene interacciona con el aluminio, un mineral neurotóxico que se relaciona con la demencia y otros desórdenes neurodegenerativos.

El Alzheimer es la causa más común de demencia en personas mayores de 65 años y que estadísticamente afecta con mayor frecuencia a las mujeres.

Estudios recientes han demostrado además la capacidad de determinadas sustancias presentes en las flores del lúpulo para inhibir la formación de acúmulos de una proteína llamada beta amiloide.

La aparición en el cerebro de estas placas está considerada como uno de los indicadores de la aparición del Alzheimer, así como de la enfermedad de Parkinson.

Preguntas frecuentes (FAQ)

1. ¿A cuántas bebidas equivale el «consumo moderado» de cerveza recomendado para las mujeres?

En medicina y salud pública, las pautas internacionales definen el consumo moderado de manera diferenciada por sexos debido a variables metabólicas y de composición corporal. Para las mujeres, el consumo moderado equivale a un máximo de una unidad de bebida estándar al día (aproximadamente una caña o tercio de cerveza de baja graduación, unos 330 ml). Superar este límite revierte cualquier potencial efecto cardioprotector o inmunológico, incrementando los riesgos de patologías hepáticas, metabólicas y cardiovasculares.

2. ¿Por qué las mujeres metabolizan el alcohol de la cerveza de forma diferente a los hombres?

Fisiológicamente, el cuerpo femenino tiene, en promedio, una menor proporción de agua corporal y un mayor porcentaje de tejido adiposo que el masculino. Dado que el alcohol es hidrosoluble (se disuelve en agua), se distribuye en un volumen de líquidos más reducido en las mujeres, lo que genera una mayor concentración de alcohol en sangre consumiendo la misma cantidad. Además, las mujeres producen una menor cantidad de la enzima alcohol deshidrogenasa (ADH) en el estómago, lo que ralentiza la descomposición del etanol antes de que llegue al torrente sanguíneo.

3. ¿Por qué la versión «sin alcohol» es la única opción segura durante el embarazo y la lactancia?

No existe un umbral mínimo o nivel de consumo de alcohol que se considere seguro durante el desarrollo fetal. El etanol atraviesa libremente la barrera placentaria y puede provocar el Síndrome Alcohólico Fetal (SAF), alterando el desarrollo neurológico del bebé. Durante la lactancia, el alcohol pasa directamente a la leche materna en concentraciones similares a las de la sangre de la madre. Por ello, para beneficiarse del ácido fólico, los polifenoles y los azúcares de la cebada (que estimulan la prolactina), se debe optar estrictamente por cervezas con 0,0% de volumen alcohólico.

4. ¿Qué diferencia hay entre los fitoestrógenos de la cerveza y los tratamientos estrógenos sintéticos?

Los fitoestrógenos presentes en el lúpulo y la cebada (como el 8-prenilnaringenina) son compuestos vegetales que imitan de forma muy leve y natural la estructura de los estrógenos humanos, uniéndose de manera suave a los receptores celulares. Aunque ayudan a paliar síntomas leves del climaterio y protegen la masa ósea, su potencia es miles de veces inferior a la de los estrógenos sintéticos utilizados en la Terapia de Reemplazo Hormonal (TRH). Por tanto, la cerveza debe verse como un apoyo dietético preventivo y nunca como un sustituto de un tratamiento médico ginecológico.

5. ¿Cómo interviene el silicio de la cerveza en el organismo para ayudar a prevenir la osteoporosis?

El silicio es un mineral traza esencial que juega un papel clave en la formación del hueso y del tejido conectivo, ya que estimula las células llamadas osteoblastos (encargadas de sintetizar la matriz ósea) y favorece la síntesis de colágeno. La cerveza es una de las fuentes dietéticas con mayor biodisponibilidad de silicio, gracias a que el proceso de maceración del grano extrae el ácido ortosilícico, una forma soluble que el sistema digestivo humano absorbe de manera sumamente eficiente en comparación con el silicio presente en los alimentos sólidos.

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Autor Carlos Uhart M.

Fundador y director en The Beer Times™. Certified Beer Server Cicerone©, Beer Judge BJCP y sommelier de cerveza. Autor de "Guía Práctica para Catar Cerveza", "Cocina y Coctelería con Cerveza" y otros cuatro libros sobre maridaje y cultura cervecera.