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Al contrario de otras abadías trapenses situadas en Bélgica, la Abadía de Saint Sixtus de Westvleteren (Sint-Sixtusabdij van Westvleteren en neerlandés) no se remonta a los tiempos de las primeras congregaciones de la Orden del Císter.

Fue recién en 1831 cuando un grupo de tres monjes encabezado por Dom François-Marie, provenientes de la Abadía Mont des Cats, a sólo 20 kilómetros de la frontera con Francia.
Fue allí en donde fundaron el monasterio de Westvleteren, situado en la parte oeste del municipio de Vleteren, en donde fueron acogidos originalmente por Jan-Baptist Victoor, un ermitaño que habitaba el lugar.
Pero luego de su fundación, tuvieron que esperar 40 años, hasta 1851, para que recibieran el reconocimiento oficial como Abadía.
Elaboración de Westvleteren
Fue pocos años después de su fundación, en 1838, que comenzó la elaboración de las primeras cervezas, pero su venta a público no se desarrolló hasta 1931.
Si bien la producción se mantuvo ininterrumpida a través del tiempo, durante las dos guerras mundiales se vio considerablemente disminuida debido a que gran parte del monasterio servía de enfermería para los aliados.

Más tarde, desde 1946, la Abadía emprendió una serie de tareas de restauración que hicieron que la cerveza destinada a la comercialización dejara de producirse y se limitará solo a la elaboración para el consumo de los monjes.
Fue así como la cerveza Westvleteren comenzó a elaborarse bajo licencia de producción en la cercana quesería St. Bernardus, ubicada en la pequeña villa de Watou, en la región occidental de Flanders.
Cuando en 1992 los monjes decidieron volver a producir cerveza para vender directamente al público en pequeñas cantidades y fue entonces que la ahora cervecería St. Bernardus continuó elaborando sus propias cervezas utilizando las mismas recetas de los monjes, razón por la cual son comparadas constantemente.
Producción de Westvleteren
La abadía de Westvleteren, como casi todas, no permite visitas, allí se va por la cerveza, una cerveza que es la única trapense belga donde los monjes aún se encargan de todo el proceso de elaboración, al que dedican 72 días al año.
Con el tiempo, sus cervezas fueron ganando fama particularmente debido al misticismo en torno a su elaboración y la dificultad de adquirir sus productos, consecuencia de su decisión de vender directamente al público y en pequeñas cantidades.

Su producción ha sido estable en las últimas décadas, unos 4.750 hectolitros anuales sumadas sus tres variedades, esto a pesar del creciente interés por sus cervezas desde que la Westvleteren 12 fue nombrada por primera vez como la mejor cerveza del mundo por el sitio RateBeer en 2005.
El año 2012 y para poder financiar una muy necesaria restauración en la abadía, salió a la venta una edición especial en cajas de 6 cervezas Westvleteren 12 (renombrada Westvleteren XII para la ocasión) y dos vasos conmemorativos a supermercados de varios países que llegaron a alcanzar los €100.
¿Cómo comprar Westvleteren?
Hay pocas formas «legales» de comprar las cervezas y los propios monjes cada vez que rompen su sacro silencio ruegan el no adquirirlas de otra manera.

Se pueden comprar hasta dos caja de 24 cervezas a la propia abadía, en el café contiguo llamado en «In de Vrede» (En Paz) y en algunos otros bares y comercios de los alrededores, siempre con la indicación de no vender más de una botella por persona.
Comprar cerveza directamente en la Abadía no es una tarea sencilla, se debe seguir un riguroso proceso de solicitud que comienza con una llamada al número de teléfono belga +32 70210045.
El número sólo está activo durante un cierto número de horas cada semana y cuando lo está, es sólo para solicitar hasta un máximo de dos cajas de 24 cervezas de una de las tres variedades.
Con cada reserva se tiene que registrar un número de teléfono y la matrícula del vehículo al cual se entregará la reserva, asignándoles una estricta fecha y hora de retiro. El pago sólo se puede realizar mediante tarjeta de crédito.
Las cervezas de Westvleteren
Como curiosidad ninguna de las cervezas Westvleteren lleva etiqueta y toda la información necesaria está impresa en la tapa, que sólo se diferencian por el color.
A continuación una pequeña reseña de las cervezas que actualmente elaboran:
1. Westvleteren Blond
Una Belgian Pale Ale de 5.8% de alcohol que se distingue por su tapa verde y que se encuentra disponible desde 1999.
Es la cerveza base para el consumo de los monjes de la abadía, la más ligera de las cervezas de la familia, rubia, frutal y algo amarga.
2. Westvleteren 8
También conocida como «Westvleteren Extra», se trata de una Belgian Dubbel de 8% de alcohol que se distingue por su tapa azul.
Para muchos tan buena o incluso mejor que su famosa hermana mayor, posee un color marrón en donde destacan sus notas suaves a frutas negras, malta tostada, toffe y caramelo con un marcado final.
3. Westvleteren 12
También conocida como «Westvleteren Abt.» Se trata de una Belgian Quadrupel de 10,2% de alcohol que se distingue por su tapa amarilla.
Casi un mito cervecero moderno, desde hace algunos años se considera en muchos rankings y publicaciones la mejor cerveza del mundo.
De color marrón oscuro, sabores equilibrados y complejos, a frutas, pasas, caramelo, alcohol y especias, con un final seco y amargo, y un retrogusto que se extiende largamente.
Preguntas frecuentes (FAQ)
1. ¿Cuál es la relación real entre la cerveza Westvleteren 12 y la St. Bernardus Abt 12?
Durante el período de 1946 a 1992, la quesería St. Bernardus elaboró las cervezas de Westvleteren bajo licencia comercial, utilizando la receta original y la cepa de levadura extraída de la abadía. Cuando la licencia expiró y los monjes regresaron la producción al monasterio, Westvleteren comenzó a utilizar la levadura de sus vecinos de la Abadía de Westmalle. Por lo tanto, aunque St. Bernardus Abt 12 mantiene la receta histórica y la levadura original de Westvleteren de mediados del siglo XX, la Westvleteren 12 actual evoluciona de forma distinta en botella debido al cambio de levadura, lo que las convierte en «primas hermanas» muy propensas a catas comparativas.
2. ¿Por qué las botellas de Westvleteren no tienen etiqueta de papel y cómo se regula la información legal?
La ausencia de etiquetas es una de las tradiciones visuales más icónicas de Westvleteren. Originalmente, respondía a una filosofía de austeridad monástica y ahorro de costes. Para cumplir con las estrictas normativas de la Unión Europea sobre el etiquetado de alimentos e ingredientes, los monjes imprimen toda la información legal obligatoria (ingredientes, alérgenos, grado alcohólico y símbolos) directamente en la chapa (tapa corona) de la botella. Además, el relieve del vidrio de la botella cuenta con las siglas SVD (Sancti Bernardi / St. Sixtus) grabadas en el cuello.
3. ¿Cómo evolucionan y cuánto tiempo se pueden guardar las cervezas Westvleteren en bodega?
Debido a su alta graduación alcohólica, su densidad y el hecho de ser cervezas acondicionadas con una segunda fermentación en botella, las variedades Westvleteren 8 y 12 son consideradas «cervezas de guarda» de primer nivel. No tienen una fecha de caducidad real si se almacenan correctamente (en posición vertical, a oscuras y a una temperatura constante de entre 12°C y 16°C). Una Westvleteren 12 alcanza su punto óptimo de maduración entre los 2 y los 5 años de guarda, período donde el amargor inicial se apaga y emergen notas complejas similares al vino de Oporto, la ciruela pasa, el jerez y el cuero.
4. ¿Por qué los monjes trapenses limitan drásticamente la producción a pesar de la altísima demanda mundial?
La Orden Cisterciense de la Estricta Observancia (Trapenses) se rige por la regla de San Benito: «ora et labora» (ora y trabaja). El estatuto fundamental de sus cervecerías estipula que la elaboración de cerveza debe ser un medio de sustento para el monasterio y obras benéficas, no un negocio con fines de lucro. Los monjes de San Sixto han rechazado sistemáticamente ampliar la planta de producción o industrializar el proceso porque alteraría la vida contemplativa y el silencio del monasterio; fabrican estrictamente la cantidad de cerveza necesaria para mantener la abadía en pie.
5. ¿Sigue siendo obligatorio llamar por teléfono para reservar cerveza en la abadía actualmente?
Aunque el místico sistema de la «línea directa belga» operó de forma estricta durante décadas (colapsando las líneas telefónicas del pueblo de Vleteren), la abadía modernizó su sistema para combatir la reventa ilegal a precios de especulación. Los monjes implementaron una plataforma de comercio electrónico (tienda online) con un sistema de sala de espera inteligente en su sitio web oficial. Para comprar, los usuarios deben registrarse con antelación, y el sistema sigue vinculando la compra a la matrícula del vehículo o ofrece envíos limitados exclusivos dentro de Bélgica y ciertas regiones de Europa, manteniendo la máxima de «una caja por persona».
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