Por Carlos Uhart M.
La etimología de la palabra «cerveza» derivaría muy probablemente del nombre de la diosa romana de la agricultura, las cosechas y la fecundidad, Ceres.

Esta teoría, planteada por Phillippe Duboë-Laurence y Christian Berger en el «Libro del Amante de la Cerveza«, se basa en el amplio consenso que existe sobre la etimología de la palabra «cereal» como proveniente del vocablo «cerealis», que designa aquello perteneciente a la diosa Ceres, a la que habitualmente se representa con espigas de trigo en la mano.
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La fuerza de la fermentación
Albert Henry y otros lingüistas proponen que cerevisia podría ser un híbrido entre Ceres, vis (fuerza) y vinum, ya que los romanos percibían la cerveza como un ‘vino de cereales’.
Esto explicaría por qué, pese a su preferencia por el vino, conservaron el término en regiones donde la cerveza era dominante, como la Galia o Hispania.
Cerveza entonces puede haberse referido a la «Ceres-vis» (fuerza de Ceres), como producto de la fermentación de cereales como cebada, trigo y avena.
La raíz común es fácilmente apreciable en sus voces española «cerveza», portuguesa «cerveja», catalana «cervesa», gallega («cervexa») y extremeña «cervécia», entre otras.
Este patrón se repite en otras lenguas minoritarias: en friulano (Italia) se dice cervesie, y en aragonés medieval ya aparecía cerveza en documentos del siglo XIII.
La evolución fonética es clara: la e tónica en cervēsia diptongó a ie (como en terra > tierra), dando lugar a las formas peninsulares.
La teoría del origen celta
La teoría del origen celta, planteada por el filólogo español Joan Corominas, sostiene que la etimología de la palabra «cerveza» proviene del latín «cervêsïa», que a su vez toma esta palabra del idioma galeico utilizado por los celtas, con raíz en los términos «cwrw» (cerveza) y «coirm» (cereales).
Esta conexión celta se ve respaldada por glosarios medievales como el Glosario de Reichenau (siglo VIII), donde cervisia aparece como equivalente al antiguo alto alemán bior, mostrando cómo la raíz latina y la germánica coexistieron en Europa durante siglos.

Cerveza, como una voz de origen galo o celta, es un vocablo que ya emplea en latín el propio Plinio el Viejo (23-79 d.C.), con la forma de «cervesia» y sus variantes «cerevisia», «cervisia», etc.
El propio Plinio, en su Naturalis Historia, compara la cervisia gala con el vinum ex frumento (vino de grano), lo que refuerza la idea de que los romanos asociaban esta bebida con una variante cerealista del vino.
Además, en textos griegos se usaba brýton (βρύτον), un préstamo del galo para referirse a fermentados de cereales, evidenciando el intercambio lingüístico entre culturas cerveceras.
2. En la sección «La teoría del origen celta»
Sin embargo, el primer contacto de los romanos con la cerveza y sus variantes no se da por su relación con los pueblos celtas. La cerveza ya era un producto bien conocido para griegos y romanos.
Su elaboración y consumo se da en Sumeria, Anatolia y en especial, entre los antiguos egipcios, que elaboraban distintos tipos de cerveza por fermentación de diversos cereales.
Hay bastantes indicios de que los griegos de época muy arcaica elaboraron cerveza antes que vino, por contacto con todos estos pueblos y que su elaboración y consumo se vinculaban a Démeter, el equivalente griego de la diosa romana Ceres.
La teoría del origen francés
La teoría del origen francés plantea que los españoles habrían adoptado el término «cerveza» del francés medieval «cervoise», que a su vez se habría derivado de la palabra galo-romana (o sea, del francés antiguo, dialecto del latín) «cerevisiae».
En la época en que los españoles adoptaban el término «cerveza» desde el francés (alrededor de 1482), estos, a su vez, comenzaban a dejar de utilizar «cervoise» en favor del término «biere», que proviene del germánico «bier», que a su vez proviene del latín «bibere» (beber), el cual era el término más popular en el norte de Europa, donde el clima es más favorable para la producción de los granos que se utilizan para elaborar cerveza.
Así, el idioma español mantuvo el uso de la derivación «cerveza», mientras la mayor parte de los países europeos usaban derivados del germánico, como es el caso del inglés «beer», francés «bière» e italiano «birra».
Curiosamente, mientras el español y otras lenguas meridionales conservaron la herencia latina de Ceres, las zonas donde el cultivo de cebada era más eficiente (como el norte de Europa) adoptaron términos germánicos, marcando una división geolingüística que perdura hasta hoy.
Etimología del norte de Europa
En el norte de Europa, los daneses utilizan la palabra «øl», mientras que en Finlandia utilizan la palabra «olut», que se dice que tiene sus raíces en una expresión protoindoeuropea que se usaba en cuestiones relacionadas con la brujería.
El término nórdico también parece compartir su origen con la palabra «ale», que es el término inglés para designar ciertos tipos de cerveza.
La influencia del eslavo antiguo
Por último, en los países del este de Europa se utilizan variaciones de la palabra «pivo», cuyo origen se remonta al eslavo antiguo, donde el prefijo «pi» significaba «beber» con el uso de la culminación «-ivo» como una especie de gerundio.
Existe consenso sobre su primer registro escrito de la palabra «pivo» en los textos de los monasterios ortodoxos de los siglos VI y VII, pero algunos filólogos van aún más allá y señalan que la sílaba «pí» también está presente en la palabra utilizada para cerveza en chino mandarín «píjiŭ», apuntando a una posible relación directa.
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