La historia de la cervecería Erdinger

“Después de la Segunda Guerra Mundial la cervecería creció mucho, pero fue muy difícil, todo estaba destruido y mi papá quería tener un equipo técnico especial para seguir peleando en el mercado y destacar fuerza en la calidad; fue riesgoso, pero en el 57 abrimos una segunda planta”.
 
erdinger

Werner Brombach

Es uno de los recuerdos de Werner Brombach, el actual propietario de la cervecería Erdinger, ubicada en Erding, Alemania, cerca de Múnich.

La historia de esta clásica Weissbier (cerveza blanca de trigo) se remonta a 1886, cuando inició una pequeña cervecería en el territorio, y en 1935, Franz Brombach, padre de Werner y entonces empleado de la compañía, la adquirió. Para 1949 Franz la nombró Erdinger Weissbräu.

“Trabajamos muy duro para mejorar la calidad, tener un sistema de enfriamiento, que entonces no había; él buscaba la calidad y los competidores peleaban en toda la zona aledaña a Múnich. En 1960 la cervecería ya era famosa en Bavaria, y creció mucho cuando entré yo formalmente en el 65”.
 

Cerveza y economía

“Tenía 25 años, ya me había graduado de ‘brew master’ (maestro cervecero) y economía, quería aprender y tuve una invitación a Francia, pero la rechacé, mi papá ya tenía 70 años y alguien tenía que encargarse”, dice Werner con una sonrisa sutil que no se borra de su rostro desde iniciada la conversación.

Nació en 1939, y entre vívidos recuerdos está cuando tenía 10 años de edad y su padre le decía que tenía que aprender a hacer cerveza, así es que desde niño limpiaba tanques de fermentación, se paseaba por los pasillos y escuchaba historias de los cerveceros, incluso los relatos de aquel empleado que sobrevivió en un submarino alemán.

“Muchos murieron. Fue interesante escuchar”, remarca Werner Brombach, quien hoy posee un fragmento del Muro de Berlín que recibió como regalo de cumpleaños recientemente y que se expone justo afuera de la planta en Erding.

Esta pasión por la labor cervecera lo ha llevado a generar una producción anual de 1.8 millones de hectolitros de espumosa bebida, y cada vez busca crecer y expandirse más por el mundo con opciones para diversos mercados.

Por ejemplo, Werner no bebe alcohol hoy en día, sólo si hay algún proyecto laboral en el que tiene que dar su “punto de paladar”, como cuando creó la etiqueta Pikantus, una cerveza oscura con 7,3%, pensada como un aperitivo “nero” (negro) italiano.
 

La herencia de Werner Brombach

Werner, a sus casi 77 años de edad, los cumplirá el 19 de diciembre, se ve entero, y a ello responde que se preocupa por estar en forma, mantiene a raya el colesterol y, como ha dicho, no bebe alcohol. Discierne entre los distintos eventos a los que es invitado, pero no falla a la apertura del Herbstfest, una especie de pre-Oktoberfest que acostumbran a hacer las cervecerías alemanas en su lugar de origen, Erdinger lo hace en Erding.

En cuanto a quién heredará este imperio de cerveza alemana que produce 1.8 millones de hectolitros anuales, tiene 500 empleados y es una empresa privada -familiar-, Werner tiene una hija, pero apunta que le gustaría que ella contara con una pareja para enfrentar el fuerte trabajo al que se avecinaría; descarta totalmente el vender a una de esas compañías que van por el mundo comprando cervecerías y acumulándolas en su portafolio.

“No voy a vender, el punto más importante es que mi padre y yo trabajamos muy duro para construir esta marca, la cerveza Weiss es un producto conocido en Alemania y a nivel mundial, a la gente le gusta Erdinger.

“No la voy a dejar en manos de ese tipo de empresas y que luego destruyan la marca”, concluye mientras lamenta la venta de cervecerías mexicanas a compañías como AB InBev.

 

 

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