China comienza a inclinarse por el consumo de cerveza artesanal

Cuando Jin Xin empezó a vender cerveza importada de primera calidad hace una década, su gerente del bar pronosticó que le llevaría tiempo posicionarla. Sin embargo, en cuestión de unos años, levantó el negocio y pronto los clientes empezaron a frecuentar el bar en busca de estas cervezas.

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Ahora, uno de los bares de Jin, el NBeerPub, ubicado en un tranquilo sector de la ciudad vieja en Pekín, bulle con jóvenes clientes chinos que ordenando Delirium Tremends, Lindemans Framboise y Brewdog Punk IPA. Incluso, Jin vendió hace poco una botella de Brewmeister Snake Venom cerveza escocesa considerada una de las más fuertes del mund en más de U$420.

“Lentamente, los chinos tienen más dinero en el bolsillo”, dice Jin, de 43 años, en su departamento donde más de 6.000 botellas de más de 60 países llenaban los estantes. “Después de que tienen dinero, algunos quieren algo mejor en términos de sabor, así como de estilo de vida, en especial los jóvenes”.

A medida que se modifican rápidamente los gustos, los consumidores chinos están cambiando a las cervezas locales producidas en masa por importaciones y cervezas artesanales locales.

Es el tipo de oportunidad que está en el centro de la transacción realizada por Anheuser-Busch InBev y SABMiller. Mientras que los principales mercados en Europa y en EEUU decrecen, en el gigante asiático están apostando a los productos de primera.

Ambos grupos estuvieron entre los primeros exportadores que llegaron a China a principios de los 90′ asociandose con cervecerías locales. En ese entonces, los orientales producían cervezas de calidad variable, pero se estaban multiplicando rápidamente, con el consumo aumentando una tercera parte del mercado total chino.

Ante una probable fusión, se espera que Anheuser-Busch InBev y SABMiller reduzcan su cartera en China para mantener contentos a los reguladores, aunque no está claro dónde se harán los recortes. “Podrían verse obligados a vender, pero podría no ser el fin del mundo para ellos porque Snow (una marca local) no es necesariamente el nivel del precio para ellos”, dijo Shaun Rein, fundador del despacho China Market Research en Shanghái. “Los consumidores están buscando mayor calidad”, remarcó.

Las cervezas artesanales locales están ganando preferencia. Pekín es el lugar de origen de media docena de microcerveceros y otros han surgido en ciudades por toda China. En el Jing-A Brewing Taproom de Pekín, los dueños, inmigrantes de Connecticut y de Toronto, sirven cervezas de inspiración estadounidense con un aire local.

Ji Chen, un banquero, desarrolló sugusto por la buena cerveza cuando estudiaba en Bélgica. Cuando regresó a China, empezó a comprar cerveza importada en el supermercado y a reunirse con amigos en bares. “No creo que sea caro”, dijo, bebiendo una IPA en Jing-A. “Las cervezas artesanales aquí son de buena calidad”, indicó.

Ahora la idea es comunicarse con los consumidores que están cada vez más dispuestos a pagar por la cerveza. En el supermercado Cielo, una tienda y bar con vibra de mochileros, Chen Jing, de 30 años, revisa las cervezas importadas con su novio, ambas por casi U$8, mientras una botella de Snow sólo cuesta unos U$ 0,30. Chen empezó a beber cerveza artesanal después de andar de vacaciones por toda China y el sureste de Asia. Le ha tomado tanto gusto a la cultura de la cerveza que está planeando unas vacaciones en Bélgica. “Prefiero gastar mi dinero en unas cuantas cervezas de calidad que en comprar muchas cervezas baratas, sentirme hinchada y con dolor de cabeza”, dijo. “Se trata más del estilo de vida que escojo, que de simplemente beber”.

 

lagaceta.com.ar

 

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