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Los tipos de alcoholismo son clasificaciones que agrupan a las personas con problemas con el alcohol según rasgos como la edad de inicio, la herencia familiar o la forma de beber. Las más conocidas son las de Jellinek, Cloninger, Babor y el Instituto Nacional sobre el Abuso del Alcohol y el Alcoholismo de Estados Unidos (NIAAA), y ninguna sirve para diagnosticar, porque el DSM-5 clasifica el trastorno por criterios y grados de gravedad y la CIE-11 de la OMS lo hace por categorías.

Los grados de alcoholismo no tienen que ver con la graduación de la bebida. Se refieren a la gravedad del trastorno, que el DSM-5 divide en leve, moderado y grave según cuántos criterios se cumplen.
¿Cuáles son los tipos de alcoholismo según Jellinek?
El fisiólogo Elvin Morton Jellinek propuso en 1960, en su libro The Disease Concept of Alcoholism, cinco tipos que nombró con letras griegas. La revisión de Thomas Babor para el NIAAA resume así cada uno (Babor, 1996, Alcohol Health and Research World).
El tipo alfa bebe de forma deliberada y sin disciplina, con alta vulnerabilidad psicológica, poca pérdida de control y una dependencia solo psicológica. El tipo beta no tiene dependencia y sufre un daño físico y mental alto.
El tipo gamma combina dependencia física y psicológica, con gran pérdida de control, una progresión marcada y un alto daño social y económico. En el tipo delta pesan mucho los factores sociales y culturales, y lo característico es la incapacidad de abstenerse, con una progresión lenta.
El tipo épsilon corresponde al consumo por episodios, la antigua dipsomanía, y Jellinek lo describió poco porque consideraba que se sabía demasiado poco de él. Solo consideraba enfermedades los tipos gamma y delta.
La misma revisión recuerda que suele considerarse la primera tipología científica y señala que estimuló poca investigación empírica. Nunca se tradujo en una prueba diagnóstica ni en tratamientos distintos para cada tipo.
Tipo I y tipo II de Cloninger
El psiquiatra Robert Cloninger estudió a 862 hombres adoptados en Suecia para separar el peso de la herencia y el del ambiente (Cloninger, Bohman y Sigvardsson, 1981, Archives of General Psychiatry), y su equipo repitió el análisis con 913 mujeres (Bohman, Sigvardsson y Cloninger, 1981, Archives of General Psychiatry). En ese trabajo ya distinguía dos formas de alcoholismo, y en 1987 las relacionó con rasgos de personalidad en la revista Science.
El tipo I, limitado por el ambiente, aparece en hombres y mujeres después de los 25 años y depende de la herencia y del entorno. Se asocia con atracones, pérdida de control y sentimiento de culpa, y con personas ansiosas que beben para aliviar la tensión.
El tipo II, limitado a varones, se da sobre todo en hijos de padres alcohólicos, empieza antes de los 25 años y pesa más la herencia que el ambiente. Se asocia con la incapacidad de abstenerse, peleas, arrestos y una personalidad que busca novedades y euforia (Cloninger, Sigvardsson y Bohman, 1996, Alcohol Health and Research World).
Los propios autores presentan los dos tipos como extremos de un continuo, no como enfermedades separadas. Una evaluación posterior encontró que la tipología no separaba de forma fiable dos grupos y que el tipo II se asociaba, como se esperaba, con más síntomas de trastorno antisocial y más búsqueda de sensaciones (Sannibale y Hall, 1998, Addiction).
Tipo A y tipo B de Babor
En 1992, el equipo de Thomas Babor analizó 17 características de 321 hombres y mujeres con alcoholismo y encontró dos grupos (Babor et al., 1992, Archives of General Psychiatry).
El tipo A empieza a beber de forma problemática más tarde, tiene pocos factores de riesgo en la infancia, una dependencia menos grave y menos problemas psicológicos. El tipo B reúne antecedentes familiares, problemas de conducta en la infancia, inicio precoz, dependencia más grave, consumo de otras drogas y un historial de tratamiento más crónico.
En la muestra original se clasificó como tipo B al 53 % de los hombres y al 38 % de las mujeres, y la tipología se replicó en otros estudios (Del Boca y Hesselbrock, 1996, Alcohol Health and Research World).
¿Cuáles son los cinco subtipos del NIAAA?
La más reciente de estas cuatro clasificaciones salió de una encuesta nacional de Estados Unidos. Investigadores del NIAAA analizaron a 1.484 personas con dependencia del alcohol y encontraron cinco subtipos (Moss, Chen y Yi, 2007, Drug and Alcohol Dependence).
| Subtipo | Porcentaje de la muestra | Edad media | Edad de inicio de la dependencia | Pidió ayuda alguna vez |
|---|---|---|---|---|
| Adulto joven | 31,5 % | 24,5 | 19,6 | 8,7 % |
| Joven antisocial | 21,1 % | 26,5 | 18,4 | 34,4 % |
| Funcional | 19,4 % | 40,7 | 37 | 17,0 % |
| Intermedio familiar | 18,8 % | 37,9 | 32 | 26,9 % |
| Crónico grave | 9,2 % | 37,8 | 29 | 66,0 % |
Datos de Moss, Chen y Yi (2007), muestra de la encuesta NESARC de Estados Unidos. La edad de inicio del crónico grave es aproximada en el estudio.
El subtipo más frecuente es el adulto joven, que empieza a depender del alcohol hacia los 20 años y casi nunca pide ayuda. El crónico grave es el menos común y el que más tratamiento busca, y en él y en el joven antisocial alrededor de la mitad tiene trastorno antisocial de la personalidad.
La diferencia en la búsqueda de ayuda entre los dos extremos es grande.
[math]\dfrac{66{,}0}{8{,}7} \approx 7{,}6[/math]
Una persona del subtipo crónico grave tiene unas 7,6 veces más probabilidad de haber pedido ayuda alguna vez que una del subtipo adulto joven.
¿Qué es un alcohólico funcional?
El alcohólico funcional no es un diagnóstico del DSM-5 ni de la CIE-11. El término con respaldo científico es el subtipo funcional del NIAAA, que agrupa al 19,4 % de las personas con dependencia del estudio de 2007.
Son personas de unos 41 años de media que empezaron a beber hacia los 18 y desarrollaron la dependencia hacia los 37. La mitad está casada, el 62,3 % trabaja a tiempo completo y tienen los ingresos más altos de los cinco subtipos.
Solo el 17 % ha pedido ayuda alguna vez, y cerca de una cuarta parte ha tenido una depresión mayor a lo largo de su vida (Moss, Chen y Yi, 2007). Que mantengan el trabajo y la familia no significa que el consumo no les haga daño.
¿Cuáles son los grados de alcoholismo?
El DSM-5, el manual de diagnóstico que usan los psiquiatras, reúne 11 criterios del trastorno por consumo de alcohol referidos al último año. Con 2 o 3 criterios el trastorno es leve, con 4 o 5 es moderado y con 6 o más es grave (NIAAA, 2025).
Entre los criterios están beber más de lo previsto, no conseguir reducir el consumo, sentir un deseo intenso, necesitar más cantidad para notar el efecto y sufrir abstinencia al dejarlo. En la guía sobre cómo dejar de beber cerveza hay ejemplos de esos criterios, la prueba AUDIT de la OMS y los riesgos de cortar de golpe.
¿Cómo clasifica la OMS el alcoholismo?
La Clasificación Internacional de Enfermedades de la OMS, en su undécima edición (CIE-11), distingue el episodio de consumo nocivo, el patrón de consumo nocivo y la dependencia del alcohol. El consumo de riesgo queda fuera de los trastornos, como factor de riesgo (Saunders et al., 2019, Alcoholism, Clinical and Experimental Research).
Con datos de 2016, la OMS estima que en los últimos 12 meses tuvo un trastorno por consumo de alcohol el 1,5 % de la población de 15 años o más en España y el 2,3 % en México (OMS, Global Health Observatory). La dependencia, la forma más grave, afectó al 0,7 % en España y al 1,3 % en México (OMS).
¿Sirven de algo los tipos de alcoholismo?
Una revisión publicada en Addiction concluyó que los estudios coinciden en hasta cuatro grupos, crónico grave, deprimido y ansioso, levemente afectado y antisocial, y que pocos se han validado a largo plazo (Hesselbrock y Hesselbrock, 2006, Addiction). Los autores las ven como una herramienta potencialmente valiosa para investigar sus causas, sus tratamientos y su evolución.
Otros investigadores las consideran potencialmente útiles para elegir tratamientos y diseñar ensayos clínicos, y piden unificarlas (Leggio et al., 2009, Neuropsychology Review). En la consulta, el diagnóstico se hace con los criterios del DSM-5 o de la CIE-11.
Las etiquetas que circulan en internet, como los siete tipos de alcohólicos, el bebedor social o el bebedor de fin de semana, no aparecen en estas clasificaciones científicas. Si te preocupa tu consumo o el de alguien cercano, en México la Línea de la Vida atiende gratis en el 800 911 2000 las 24 horas, y en España puedes empezar por tu médico de atención primaria.
Si hay dependencia, pide ayuda médica antes de dejar el alcohol, porque la abstinencia puede poner en riesgo la vida (NIAAA). Ante convulsiones o alucinaciones, llama al 911 en México o al 112 en España.
Preguntas frecuentes (FAQ)
1. ¿Cuáles son los tipos de alcoholismo?
Las clasificaciones más conocidas son la de Jellinek, con los tipos alfa, beta, gamma, delta y épsilon, la de Cloninger, con los tipos I y II, la de Babor, con los tipos A y B, y los cinco subtipos del NIAAA. Ninguna se usa para diagnosticar, porque el DSM-5 clasifica por criterios y grados de gravedad y la CIE-11 por categorías.
2. ¿Cuáles son los grados de alcoholismo?
Según el DSM-5, el trastorno por consumo de alcohol es leve con 2 o 3 de sus 11 criterios, moderado con 4 o 5 y grave con 6 o más. Los grados miden la gravedad del trastorno, no la graduación de la bebida.
3. ¿Cuál es el tipo de alcoholismo más común?
En el estudio del NIAAA de 2007, el subtipo más frecuente fue el adulto joven, con el 31,5 % de las personas con dependencia. Desarrollan la dependencia hacia los 20 años y solo el 8,7 % ha pedido ayuda alguna vez.
4. ¿Qué es un alcohólico funcional?
No es un diagnóstico, y se corresponde con el subtipo funcional del NIAAA, el 19,4 % de las personas con dependencia. Son adultos de mediana edad, la mitad casados y el 62,3 % con empleo a tiempo completo, y solo el 17 % ha pedido ayuda.
5. ¿El alcoholismo es una enfermedad?
El DSM-5 lo clasifica como trastorno por consumo de alcohol con grados de gravedad, y la CIE-11 incluye la dependencia y el patrón de consumo nocivo entre sus trastornos. Jellinek ya consideraba enfermedad los tipos gamma y delta en 1960.
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