Cervezas IPA que parecen aguas residuales, Stout moca-choco-vainilla, batidos de frutas DDH (Doble Dry Hopping) y Goses saladas que huelen a sudor de instructor de gimnasia. ¿Acaso la cerveza artesanal se está esforzando demasiado?
La junta directiva de la Brewers Association ha informado a sus miembros de los cambios propuestos a sus estatutos que alterarían la definición oficial de cervecería artesanal de la organización, creando además un nueva clase de miembros.
Se denomina cerveza artesanal a aquella que se produce sin aditivos ni conservantes y sin pasteurizar; tan solo utiliza agua, levadura, lúpulo y cereal para conseguir la malta.
Este tipo de certificaciones se ha hecho cada vez más frecuente con el fin de que los consumidores sepan quienes son los verdaderos dueños y responsables de la cerveza que están consumiendo.
A veces las preguntas más simples acerca de nuestra cerveza son las más difíciles de contestar. Una de ellas es, ¿Quién está detrás de nuestra cerveza?
El crecimiento del segmento de la cerveza artesanal, alguna vez en los dos dígitos, se ha desacelerado drásticamente desde que las multinacionales ingresaron a la contienda.
El boom cervecero artesanal tiene poco tiempo en Maracaibo. Fue en el año 2013 cuando un grupo de entusiastas soñadores se animaron a fabricar, cada uno con una inspiración diferente, pero todos con un mismo fin, un producto exquisito y original.
El chef de TV y escritor ha comparado a aquellos obsesionados con la cerveza artesanal con los humanos sin emoción de la clásica película de ciencia ficción «Invasion of the Body Snatchers» (La Invasión de los Ladrones de Cuerpo).
Troels Prahl, cervecero y microbiólogo del distribuidor de levaduras White Labs, se sienta en el bar de degustación del laboratorio en compañía de cuatro medias pintas y describe cada una entre sorbos pensativos.