El 27 de junio de 2017 la Brewers Association presentó un sello para que cualquiera pudiera saber, con solo mirar la etiqueta, si su cerveza artesanal la elaboraba una cervecería independiente o una marca comprada por una multinacional. La industria lo necesitaba, porque gigantes como Anheuser-Busch InBev, Heineken o MillerCoors llevaban años incorporando cervecerías artesanales que seguían vendiéndose con la imagen de un pequeño productor.

Aquel pulso entre independientes y conglomerados lo retrató un reportaje de The Washington Post de julio de 2017, que reprodujeron otros diarios estadounidenses como The Columbian. Casi una década después, varias de las marcas que entonces simbolizaban la absorción de lo artesanal han vuelto a cambiar de dueño, lo que vuelve todavía más útil preguntarse quién está detrás de cada lata.
¿Qué exige el sello de cervecería artesanal independiente?
Para llevarlo, una cervecería no puede estar controlada en más de un 25% por una empresa de bebidas alcohólicas que no sea a su vez artesanal, ni superar los seis millones de barriles al año, los mismos límites de la definición de cervecería artesanal que maneja la asociación. El primer día se adhirieron 432 cervecerías, que a finales de 2017 ya eran más de 2.700 según la Brewers Association.
En septiembre de 2018 lo usaban 3.677 de las más de 6.500 cervecerías del país. Los detalles del lanzamiento están en la noticia del sello independiente que publicamos entonces.
Bob Pease, que presidía la asociación en 2017, defendió el sello como una forma de dar al consumidor más transparencia frente a la confusión que habían creado las compras de las grandes cerveceras. Entre las primeras marcas que lo adoptaron figuraban Sam Adams, Sierra Nevada o New Belgium, una lista que el tiempo se encargaría de corregir.
¿Por qué temían las cervecerías artesanales a las multinacionales?
El reportaje del Post atribuía a la Asociación Nacional de Mayoristas de Cerveza el dato de que cinco conglomerados (Anheuser-Busch InBev, MillerCoors, Constellation, Heineken y Pabst) controlaban más del 80% del mercado estadounidense. Con ese tamaño podían asegurarse más y mejores lúpulos, producir en varias plantas cerca de cada mercado o reaccionar antes a la demanda local.
La ventaja decisiva estaba en la distribución, porque esas cinco empresas suponían la mayor parte del negocio de los mayoristas que llevan la cerveza a bares y tiendas. Según el mismo reportaje, algunas habían conseguido que estadios, salas de conciertos o cadenas de restaurantes sirvieran sus marcas de apariencia artesanal en lugar de las independientes.
Sam Calagione, fundador de Dogfish Head, resumió así la diferencia de escala ante el periódico.
Nuestras empresas tienen una dinámica de negocio completamente diferente. No tienen los problemas de acceso a la distribución, al capital y a los ingredientes que tenemos nosotros.
¿Qué pasó con las acusaciones contra Anheuser-Busch?
En mayo de 2017, tras 14 meses de investigación, la comisión de bebidas alcohólicas de Massachusetts presentó cargos contra el distribuidor de Anheuser-Busch por regalar equipos valorados en 942.200 dólares a 441 minoristas durante 2014 y 2015. Se trataba de un caso de «pay to play», la práctica prohibida de ofrecer incentivos a las tiendas para ganar espacio en sus estantes y neveras.
La acusación no prosperó, porque en abril de 2018 la misma comisión resolvió que el distribuidor de Medford no era responsable, ya que el equipo pertenecía a la matriz, que también lo había pagado, según publicó The Boston Globe. En California la historia terminó de otro modo, con un acuerdo de marzo de 2017 por el que Anheuser-Busch pagó 400.000 dólares a los reguladores después de que se probara que sus mayoristas habían costeado neveras, televisores y equipos de tirador a tiendas del sur del estado.
¿Qué cervecerías artesanales compraron las multinacionales y quién las tiene hoy?
Entre 2011 y 2017 Anheuser-Busch se quedó con Goose Island, Blue Point, Karbach, Golden Road, Devils Backbone, Elysian, 10 Barrel, Breckenridge, Four Peaks o Wicked Weed. En agosto de 2023 vendió a Tilray Brands, por 85 millones de dólares, Breckenridge, Blue Point y 10 Barrel junto con Shock Top, Redhook, Widmer Brothers, Square Mile e HiBall.
La tabla recoge la situación de las marcas más citadas en 2017 con los cambios de propiedad que se conocen hasta 2026.
| Cervecería | Comprador | Año de compra | Cambio posterior |
| Goose Island | Anheuser-Busch | 2011 | Sigue en Anheuser-Busch |
| Blue Point | Anheuser-Busch | 2014 | Vendida a Tilray Brands en 2023 |
| 10 Barrel | Anheuser-Busch | 2014 | Vendida a Tilray Brands en 2023 |
| Breckenridge | Anheuser-Busch | 2015 | Vendida a Tilray Brands en 2023 |
| Terrapin | MillerCoors | 2016 (mayoría) | Vendida por Molson Coors a Tilray Brands en 2024 |
| Ballast Point | Constellation Brands | 2015 | Vendida a Kings & Convicts en 2019 |
| Lagunitas | Heineken | 2015 (51%) y 2017 (100%) | Sin venta conocida |
| New Belgium | Lion Little World Beverages (Kirin) | 2019 | Deja de ser independiente para la Brewers Association |
El caso de New Belgium es el más llamativo, porque en 2017 aparecía entre las cervecerías que estrenaban el sello y en noviembre de 2019 pasó por completo a manos de una filial de Kirin. Ballast Point recorrió el camino contrario cuando Constellation la traspasó en diciembre de 2019 a Kings & Convicts, una pequeña cervecera de la zona de Chicago.
Dogfish Head siguió otra vía al fusionarse en julio de 2019 con Boston Beer, la empresa de Sam Adams, en una operación de unos 300 millones de dólares que mantuvo a ambas dentro de la órbita independiente. Calagione entró en el consejo de Boston Beer.
Daniel Kleban, que en 2009 fundó Maine Beer Company en Freeport con su hermano David, explicó al Post por qué la propiedad importa con una comparación sencilla.
Si entro en un mercado de agricultores, doy por hecho que lo que compro lo ha cultivado un agricultor local e independiente. Si descubro que en realidad lo produce Dole, me sentiría molesto.
¿Qué respondieron las grandes cerveceras?
Jim McGreevy, presidente del Beer Institute, que representa a las grandes cerveceras, se declaró «decepcionado» de que la Brewers Association intentara «crear más divisiones y distinciones» dentro del sector. João Castro Neves, a quien el Post presentaba como presidente de la división norteamericana de Anheuser-Busch, defendió que las compras eran pocas frente a un sector que no paraba de crecer, en la misma línea con que las cervecerías de AB InBev respondieron al sello.
Los datos de la Brewers Association le daban parte de razón, ya que en 2016 la cerveza artesanal creció un 6% en volumen hasta el 12,3% del mercado, con un 21,9% de las ventas en dólares y más de 5.300 cervecerías. Que el sector siguiera creciendo no resolvía la queja de fondo de los independientes, que nunca fue de tamaño sino de transparencia ante quien compra.
¿Cómo ha cambiado el mercado artesanal desde 2017?
Según los datos preliminares de la Brewers Association para 2024, la producción artesanal cayó un 3,9% hasta unos 23,1 millones de barriles, con un 13,3% del volumen total. Su valor en el comercio minorista subió un 3% hasta unos 28.900 millones de dólares, repartidos entre las 9.680 cervecerías que había en Estados Unidos, una evolución que repasamos en la cerveza artesanal estadounidense a la baja.
El sello sigue vigente, aunque el mapa que pretendía aclarar se ha vuelto más enrevesado, con marcas que han cambiado de dueño una y otra vez desde su primera venta. Antes de elegir tu próxima IPA en el lineal, gira la lata y busca la etiqueta de la asociación, que en estos años ha contado más sobre una cerveza que muchos de sus nombres.
Preguntas frecuentes (FAQ)
1. ¿Qué cervecerías artesanales pertenecen a grandes multinacionales?
Entre las más conocidas están Goose Island, comprada por Anheuser-Busch en 2011, Lagunitas, en manos de Heineken, o New Belgium, que pasó en 2019 a Lion Little World Beverages, filial de Kirin. Anheuser-Busch también adquirió entre 2011 y 2017 Karbach, Golden Road, Elysian, Four Peaks o Wicked Weed, todas ellas con imagen de cervecería artesanal.
2. ¿Cómo saber si una cerveza artesanal es realmente independiente?
En Estados Unidos la forma más rápida es buscar en la etiqueta el sello de cervecería artesanal independiente de la Brewers Association, que solo pueden usar las cervecerías que cumplen su definición. Si la lata no lo lleva, conviene comprobar quién es el propietario de la marca, porque varias cervecerías vendidas siguen usando la misma imagen que tenían antes.
3. ¿Qué requisitos exige el sello de la Brewers Association?
La cervecería no puede estar controlada en más de un 25% por una empresa de bebidas alcohólicas que no sea a su vez artesanal. Tampoco puede superar los seis millones de barriles al año. El sello se lanzó el 27 de junio de 2017 con 432 cervecerías adheridas el primer día, que en septiembre de 2018 ya eran 3.677.
4. ¿Qué marcas artesanales compró AB InBev y cuáles vendió después?
Entre 2011 y 2017 compró Goose Island, Blue Point, Karbach, Golden Road, Devils Backbone, Elysian, 10 Barrel, Breckenridge, Four Peaks y Wicked Weed. En agosto de 2023 vendió a Tilray Brands, por 85 millones de dólares, Breckenridge, Blue Point y 10 Barrel junto con Shock Top, Redhook, Widmer Brothers, Square Mile e HiBall.
5. ¿Cuál es la diferencia entre un productor de cerveza artesanal y uno industrial?
Para la Brewers Association, un productor artesanal es pequeño, con un máximo de seis millones de barriles al año, e independiente, sin que una empresa ajena al sector artesanal controle más del 25%. Las grandes cerveceras industriales superan esos límites, del mismo modo que las marcas artesanales que compraron dejan de contar como independientes.
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