Études sur la Bière marcó el punto de no retorno; la cerveza dejó de ser un producto de la estacionalidad y la suerte para convertirse en una de las primeras grandes victorias de la biotecnología.
Durante milenios, la saliva humana fue la enzima más eficaz para crear azúcares fermentables como una reacción bioquímica íntima que definió la historia de la fermentación mucho antes que la agricultura.
La cerveza es un ejemplo perfecto de lo que en antropología se conoce como convergencia cultural, un fenómeno en el que civilizaciones separadas por océanos y milenios llegaron a la misma solución tecnológica sin haberse influenciado.
El tesgüino es una cerveza de maíz producida por los rarámuri en la Sierra Tarahumara, Chihuahua, que aún permanece integrada en sus sistemas de intercambio laboral, organización ritual y la reproducción identitaria.
Este proyecto rescata un estilo que nunca tuvo una definición formal, que no aparece en los manuales técnicos de la época y que sobrevivió exclusivamente como práctica doméstica, al margen del circuito comercial.
Los belgas señalan a los pescadores del río Mosa, que freían tiras de papa cuando las aguas se congelaban en el siglo XVII. Los franceses apuntan a los vendedores ambulantes del Pont Neuf de París que la popularizaron a finales del siglo XVIII.
La Latgalian Ale es una de las tradiciones cerveceras más singulares de Europa. Una ale campesina elaborada en el este de Letonia con malta secada al humo de aliso dentro de una sauna negra y fermentada con cultivos de levadura ancestrales.
El yacimiento de Shangshan, Zhejiang, revela la evidencia más antigua de fermentación de arroz en Asia oriental: una cerveza ritual de hace 9.000-10.000 años elaborada con qu, el iniciador ancestral que hoy produce sake, baijiu y huangjiu.
Las evidencias arqueológicas más antiguas de elaboración de cerveza en la región caucásica datan de hace miles de años, en un arco cultural que va desde Mesopotamia hasta los Altos del Cáucaso.
El hallazgo del Endurance y los papeles conservados bajo el hielo revelan la historia del alcohol que Shackleton llevó al fin del mundo. Whisky, cerveza y supervivencia en la Antártida.
Una tablilla de arcilla del período Ur III descifrada en Copenhague registra más de 120 litros de cerveza distribuidos en dos días en la antigua Mesopotamia, distinguiendo entre cerveza buena y cerveza ordinaria.
Detrás de esos tres números hay una historia cervecera que arranca en Colorado en 1978 y un proceso de producción que la distingue de cualquier otra lager del mercado masivo.