Los análisis publicados desde 2016 han encontrado glifosato en cervezas comerciales de Alemania, Letonia y Estados Unidos, en cantidades de unos pocos microgramos por litro. Es el herbicida que la Unión Europea renovó en 2023 hasta 2033, y un sensor presentado en 2026 permite detectarlo en cerveza tras un minuto de contacto con la muestra.

Con este tema cerramos la serie de contaminantes de la cerveza que empezó con los microplásticos y siguió con los PFAS del agua de red. El glifosato tiene un origen distinto, porque no llega por el agua ni por el envase sino por el cereal.
Las cifras medidas en cerveza quedan muy por debajo de la ingesta que las autoridades europeas consideran segura. Explicamos qué se ha encontrado, cómo llega a la cerveza y qué puede y qué no puede hacer el nuevo sensor.
¿Qué es el glifosato?
El glifosato es un herbicida de amplio espectro que se usa para eliminar malas hierbas antes de sembrar, sobre el rastrojo y, en algunos países, para secar el cereal antes de la cosecha. Es una molécula muy soluble en agua, un detalle que explica por qué pasa a la cerveza.
Su evaluación sanitaria ha generado debate. En 2015 la Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer lo clasificó en el grupo 2A, probablemente carcinógeno para los humanos, con evidencia limitada en personas y suficiente en animales.
La Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria, la EFSA, publicó en julio de 2023 su revisión sin identificar áreas críticas de preocupación para la salud humana. Recogió además la conclusión del comité de la Agencia Europea de Sustancias Químicas de que es improbable que sea carcinógeno.
Las dos evaluaciones responden a preguntas distintas. La IARC valora si una sustancia puede causar cáncer en algún nivel de exposición, y la EFSA estima el riesgo con la exposición real de la dieta.
Con esa base, la Comisión Europea renovó la autorización del glifosato el 28 de noviembre de 2023 hasta el 15 de diciembre de 2033. La EFSA fija una ingesta diaria admisible de 0,5 miligramos por kilo de peso corporal.
¿Cuánto glifosato se ha encontrado en la cerveza?
La encuesta más amplia es letona. En 2018 un equipo analizó 100 cervezas del mercado de Letonia y encontró valores desde menos de 0,2 hasta 150 microgramos por kilo, con una mediana de 1,8 en la cerveza local y de 6,7 en la de origen no declarado.
En Alemania, un estudio de 2020 publicado en Analytical and Bioanalytical Chemistry detectó glifosato en 6 de 14 cervezas, entre 3,4 y 35,1 microgramos por litro. La única cerveza ecológica analizada dio negativo.
En Estados Unidos, el grupo de consumidores U.S. PIRG analizó en 2019 cinco vinos, catorce cervezas y una sidra. Según los datos que publicó la prensa, 19 de los 20 productos tenían glifosato y la cerveza con más fue Tsingtao, con 49,7 partes por billón.
En ese análisis, tres de los cuatro productos ecológicos también dieron positivo, aunque con valores bajos. La Samuel Smith’s Organic Lager marcó 5,7 partes por billón y la Peak Beer Organic IPA fue la única sin glifosato.
El primer análisis que llamó la atención fue el del Instituto Ambiental de Múnich en 2016. Midió la cerveza más vendida de las 14 marcas más populares de Alemania y halló glifosato en todas, con el método ELISA y confirmación por cromatografía en las tres más altas.
El propio informe advierte que cada valor corresponde a un solo lote y no permite generalizar a la marca. La tabla recoge sus resultados.
| Cerveza | Glifosato (µg/L) |
|---|---|
| Hasseröder Pils | 29,74 |
| Jever Pils | 23,04 |
| Warsteiner Pils | 20,73 |
| Radeberger Pilsner | 12,01 |
| Veltins Pilsener | 5,78 |
| Oettinger Pils | 3,86 |
| König Pilsener | 3,35 |
| Krombacher Pils | 2,99 |
| Erdinger Weißbier | 2,92 |
| Paulaner Weißbier | 0,66 |
| Bitburger Pils | 0,55 |
| Beck’s Pils | 0,50 |
| Franziskaner Weißbier | 0,49 |
| Augustiner Helles | 0,46 |
¿Cómo llega el glifosato de la cebada a la cerveza?
Por el grano. En Canadá y Estados Unidos está autorizado aplicarlo poco antes de la cosecha para secar el cultivo, y un ensayo canadiense de 2024 con cebada maltera midió residuos en el grano de 0 a 95 miligramos por kilo, muy variables según la parcela y el año.
En Alemania, según el informe de Múnich, el secado con glifosato está prohibido en la cebada para malta, porque impediría que germine. Sí se permite aplicarlo sobre el rastrojo y antes de sembrar.
Una vez en la malta, el glifosato no se queda en el bagazo como la mayoría de plaguicidas. Un estudio de 2023 siguió 17 plaguicidas durante la elaboración y encontró que, de media, el 53% quedaba en el bagazo y solo el 9% llegaba a la cerveza.
El glifosato fue la excepción. Más del 80% pasó al mosto y de ahí a la cerveza, por su alta solubilidad en agua, y la EFSA confirma que es estable en las condiciones de hervor de la elaboración.
Los autores del estudio alemán de 2020 hicieron además una observación curiosa. Todas sus cervezas positivas procedían de cervecerías situadas al norte del paralelo 50. Con solo 14 muestras es un dato descriptivo.
¿Es peligroso el glifosato de la cerveza?
Con las cifras medidas, el aporte es muy pequeño frente a la ingesta diaria admisible de la EFSA. Para una persona de 70 kilos, esa ingesta equivale a 35 miligramos al día.
[math] 70 \times 0{,}5 = 35 [/math]
Un litro de la cerveza más alta del estudio de Múnich, con 29,74 microgramos, aporta unos 0,03 miligramos. Es menos del 0,1% de la ingesta diaria admisible.
[math] \dfrac{0{,}02974}{35} \approx 0{,}00085 [/math]
Dicho de otro modo, habría que beber más de mil litros de esa cerveza al día para llegar al límite. El cálculo es nuestro, ilustrativo, y no sustituye una evaluación de la dieta completa.
[math] \dfrac{35}{0{,}02974} \approx 1.177 [/math]
El informe de Múnich comparó sus resultados con el límite de 0,1 microgramos por litro que la Unión Europea fija para cada plaguicida en el agua potable. Ese valor es una medida de precaución que se aplica a cualquier plaguicida sea cual sea su toxicidad, así que no sirve como umbral de seguridad para la cerveza.
No existe un límite de glifosato para la cerveza en la Unión Europea ni en Estados Unidos. Los límites se fijan en el grano, con 20 miligramos por kilo para la cebada en la Unión Europea según la revisión de la EFSA de 2019 y 30 en Estados Unidos.
¿Cómo funciona el sensor de detección rápida?
Un equipo de la Universidad Federal de Alfenas, en Brasil, publicó en 2026 en Food Chemistry un sensor para medir glifosato en cerveza y zumos sin pasar por un laboratorio de cromatografía. Usa un polímero de impronta molecular, un material con huecos hechos a la medida de la molécula de glifosato, que además es magnético y fluorescente.
Una capa de quitosano protege el sensor de la matriz de la bebida, que en la cerveza es compleja. Basta un minuto de contacto con la cerveza, frente a los cuatro que necesita el zumo de uva, y después se lee la fluorescencia.
Según el resumen del trabajo, el sensor detecta desde 1,6 a 6,6 microgramos por litro, mide entre 5 y 500 y recupera entre el 87 y el 107% del glifosato añadido. Los autores encontraron residuos en muestras reales de cerveza, sin que el resumen detalle cuántas ni en qué cantidad.
Ese límite de detección marca su uso. Nueve de las 14 cervezas alemanas de 2016 estaban por debajo de 6 microgramos por litro, así que el sensor sirve como cribado rápido y no sustituye a los métodos de laboratorio.
Los métodos de cromatografía con espectrometría de masas validados para cerveza en 2024 detectan desde 0,02 microgramos por litro. Otros sensores electroquímicos y fluorescentes recientes llegan a niveles aún más bajos en zumo o refrescos, y ninguno se ha validado todavía en cerveza.
Es la misma tendencia que contamos en el artículo sobre las tecnologías que emulan los sentidos humanos. La medición se acerca a la cervecería y deja de depender solo del laboratorio externo.
¿Qué cervezas tienen menos glifosato?
Los datos disponibles apuntan a dos factores, el origen del cereal y la agricultura ecológica. En Letonia la cerveza local tuvo una mediana casi cuatro veces menor que la de origen no declarado, y en el estudio alemán de 2020 la única ecológica dio negativo.
Ecológico no significa cero. En el análisis estadounidense de 2019 tres de los cuatro productos ecológicos dieron positivo, todos con valores bajos.
Para la cervecería, el control está en la compra de malta, porque el glifosato no se queda en el bagazo. Pedir al malteador los análisis de residuos del lote y saber si la cebada se secó con glifosato antes de la cosecha son las dos herramientas disponibles.
Preguntas frecuentes (FAQ)
1. ¿Qué es el glifosato?
Es un herbicida de amplio espectro que se usa para eliminar malas hierbas y, en algunos países, para secar el cereal antes de la cosecha. La IARC lo clasificó en 2015 como probablemente carcinógeno, y la EFSA concluyó en 2023 que no hay áreas críticas de preocupación para la salud y fija una ingesta diaria admisible de 0,5 miligramos por kilo de peso.
2. ¿La cerveza tiene glifosato?
Muchas cervezas comerciales tienen trazas. Un estudio de Múnich de 2016 lo encontró en las 14 cervezas más vendidas de Alemania, entre 0,46 y 29,74 microgramos por litro, y una encuesta de 2018 en Letonia midió hasta 150 microgramos por kilo en 100 cervezas, con una mediana de 1,8 en la cerveza local.
3. ¿Es peligroso beber cerveza con glifosato?
Con las concentraciones medidas el aporte es muy bajo. Un litro de la cerveza alemana más alta de 2016 aporta menos del 0,1% de la ingesta diaria admisible de la EFSA para un adulto de 70 kilos, y no existe un límite específico de glifosato para la cerveza.
4. ¿Por qué el glifosato pasa a la cerveza?
Porque es muy soluble en agua. Un estudio de 2023 comprobó que más del 80% del glifosato de la malta pasa al mosto y a la cerveza, mientras que la mayoría de plaguicidas se queda en el bagazo, y la EFSA indica que no se degrada al hervir.
5. ¿Cómo se detecta el glifosato en la cerveza?
En laboratorio, con cromatografía y espectrometría de masas, que detecta desde 0,02 microgramos por litro. En 2026 se presentó un sensor fluorescente con un polímero de impronta molecular que necesita un minuto de contacto con la cerveza y detecta desde 1,6 a 6,6 microgramos por litro, útil como cribado rápido.
Referencias
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