Una cerveza embotellada en vidrio contiene de media más microplásticos que la misma cerveza en lata y la fuente principal no es el vidrio, sino la pintura de la chapa. Es la conclusión del estudio de la agencia francesa ANSES publicado en 2025, el más citado de una serie de trabajos que han medido partículas de plástico en cervezas de Francia, España, México, Estados Unidos, Alemania, Ecuador y Corea del Sur.

Las cifras varían mucho entre países, desde 4 partículas por litro en Estados Unidos hasta más de 90 en España. Buena parte de esa diferencia no está en la cerveza, sino en cómo se mide y entender eso importa tanto como el número.
Este artículo reúne lo que dicen los estudios publicados, qué envases salen peor, por dónde entran las partículas y qué sabe hoy la ciencia sobre el riesgo de beberlas.
¿Cuántos microplásticos tiene la cerveza según cada país?
El trabajo francés, firmado por Iseline Chaïb y el laboratorio de seguridad alimentaria de la ANSES en Boulogne-sur-Mer, analizó agua, refrescos, cerveza y vino en distintos envases. La cerveza fue la bebida más contaminada, con 82,9 partículas por litro de media, frente a 2,9 en el agua y 8,2 en el vino.
En España, un equipo de las universidades de La Laguna y Valencia midió 73 bebidas en 2024 y la cerveza volvió a encabezar la lista. Encontraron 95,5 partículas por litro de media, con una dispersión enorme entre muestras, frente a 7,2 en el agua.
En México occidental, un estudio de 2026 analizó 10 cervezas de 6 marcas y halló microplásticos en todas, con 20,6 partículas por litro de media. Los refrescos en lata fueron la categoría más contaminada del país, con 36,4.
Estados Unidos aporta la cifra más baja. En 2018, Kosuth, Mason y Wattenberg analizaron 12 marcas elaboradas con agua de los Grandes Lagos y obtuvieron 4,05 partículas por litro, casi todas fibras, sin ninguna correlación con el agua de red de cada ciudad.
Los pioneros fueron Liebezeit y Liebezeit en Alemania en 2014, con 24 marcas y entre 12 y 109 fragmentos por litro. En Ecuador, el primer estudio latinoamericano midió en 2020 47 partículas por litro en cerveza industrial y 32 en artesanal, y en Corea del Sur las medianas fueron de 10 en cerveza nacional y 7 en importada.
Brasil tiene un preprint de 2025 que halló microplásticos en las 30 bebidas analizadas, cerveza incluida, con una media general de 101,89 partículas por litro. El resumen no desglosa la cifra de la cerveza y el trabajo aún no ha pasado la revisión por pares.
La tabla resume los resultados por país con el tamaño de muestra de cada estudio.
| País y año | Cervezas analizadas | Resultado en cerveza | Fuente |
|---|---|---|---|
| Francia, 2025 | 2 marcas, 5 tipos, vidrio y lata | 82,9 ± 13,9 MP/L | Chaïb et al. |
| España, 2024 | Parte de 73 bebidas | 95,5 ± 91,8 MP/L | Socas-Hernández et al. |
| México, 2026 | 10 muestras, 6 marcas | 20,6 ± 16,7 MP/L | Hernández-Covarrubias et al. |
| Estados Unidos, 2018 | 12 marcas | 4,05 MP/L (0 a 14,3) | Kosuth et al. |
| Alemania, 2014 | 24 marcas | 12 a 109 fragmentos/L | Liebezeit y Liebezeit |
| Ecuador, 2020 | 15 muestras | 47 industrial, 32 artesanal MP/L | Diaz-Basantes et al. |
| Corea del Sur, 2023 | Nacional e importada | Medianas 10 y 7 MP/L | Pham et al., vía Bhowmik 2026 |
¿Por qué la botella de vidrio sale peor que la lata?
El hallazgo más contraintuitivo del estudio francés es que las bebidas en botella de vidrio tenían del orden de 100 partículas por litro, entre 5 y 50 veces más que las mismas bebidas en envase de plástico o en lata. El vidrio no suelta plástico, así que la explicación tenía que estar en otra parte.
Los investigadores observaron que la mayoría de las partículas tenían el mismo color y la misma composición que la pintura exterior de las chapas metálicas. El clúster de poliéster, que agrupa PET y lacas alquídicas, dominó en los envases de vidrio y alcanzó 95,9 partículas por litro en las cervezas.
Para comprobarlo, llenaron botellas de vidrio limpias con agua filtrada y las cerraron con chapas en tres condiciones. Sin limpiar, las chapas dejaron 287,3 partículas por litro; sopladas con aire, 105,8; sopladas y enjuagadas con agua y etanol, 86,7.
[math] \dfrac{287{,}3 – 86{,}7}{287{,}3} = 0{,}698 [/math]
Soplar y enjuagar las chapas antes de encapsular redujo la contaminación casi un 70%. El líquido de enjuague contenía de media 47,8 partículas amarillas por chapa, el color de la pintura.
La hipótesis es que las chapas se rozan entre sí durante el almacenamiento y el transporte y esas micro rozaduras desprenden pintura. Un gesto industrial barato, limpiar las chapas antes de usarlas, bastaría para eliminar buena parte del problema.
¿Qué tipo de cerveza tiene más partículas?
El estudio francés midió cinco tipos de las dos marcas analizadas. Las cervezas ámbar fueron las más contaminadas, con 117,8 partículas por litro, y las afrutadas las menos, con 69,8.
Las rubias dieron 78,9, las sin alcohol 74,8 y las afrutadas sin alcohol 94,0. Con solo dos marcas, estas diferencias por estilo son indicativas y no permiten generalizar.
En forma, el 92,7% de las partículas de la cerveza eran fragmentos, no fibras. Es el patrón opuesto al estudio estadounidense de 2018, donde el 98,4% eran fibras, y esa discrepancia es la primera pista de que los métodos no miden lo mismo.
¿Son comparables las cifras entre estudios?
No del todo. La revisión de Bhowmik, Hossain y Saha publicada en 2026 en la revista Pollutants analizó 17 estudios de bebidas y concluyó que las diferencias de diseño impiden comparaciones directas.
El tamaño mínimo de partícula que cada laboratorio es capaz de ver cambia el resultado por completo. El estudio español contó partículas de 45 a 5.000 micras; el francés detectó fragmentos desde 30 micras y el estadounidense se basó en fibras teñidas visibles al microscopio.
La identificación química también varía. En Ecuador, el análisis por infrarrojo confirmó como plástico solo el 12% de las partículas contadas, y en España la mayoría eran celulósicas, naturales o semisintéticas, con el poliéster como único polímero plástico frecuente.
Ya en 2015, Lachenmeier y su equipo del laboratorio oficial de Karlsruhe replicaron el método del estudio alemán y concluyeron que la contaminación de fondo del propio laboratorio era tan alta que no distinguía las cervezas de los blancos. Sostienen que aquellos primeros positivos fueron artefactos.
El estudio francés recibió además un comentario crítico en la misma revista, firmado por Jane Muncke y siete investigadores más. Argumentan que normalizar por litro infla los envases pequeños, que las botellas de vidrio del estudio eran más pequeñas que sus equivalentes de plástico y que habría que informar por superficie de plástico en contacto, como pide el Reglamento europeo 10/2011.
Ninguna de las críticas niega que haya partículas en la cerveza. Lo que discuten es el ranking de envases y la precisión de los números.
¿Por dónde entran los microplásticos en la cerveza?
El agua parece descartada como fuente principal. En Estados Unidos no hubo correlación entre las partículas de cada cerveza y las del agua de red del municipio donde se elaboraba, con un coeficiente de 0,016.
Las chapas pintadas son el candidato mejor documentado para la cerveza de botella. La lata de aluminio tampoco está libre, ya que el estudio español identificó resina fenoxi del recubrimiento interior en todas las latas analizadas, señal de migración desde el envase.
Dentro de la fábrica, Liebezeit señaló la etapa de filtración como vector, y el comentario de Muncke añade las líneas de llenado, los depósitos previos y los propios ingredientes. Ningún estudio ha trazado todavía el recorrido completo de una partícula desde el campo hasta el vaso.
¿Es peligroso beber esos microplásticos?
La respuesta honesta es que no se sabe. La Organización Mundial de la Salud concluyó en 2019 que, con la información disponible, los microplásticos del agua potable no parecen suponer un riesgo para la salud a los niveles actuales, y que las partículas de más de 150 micras no se absorben en el cuerpo.
La propia ANSES reconoce que faltan datos toxicológicos para decir si las cantidades halladas en bebidas representan un riesgo. Lo que sí hay son estimaciones de ingesta.
En España, la ingesta diaria estimada por bebidas fue de 0,077 partículas por kilo de peso en niños y 0,159 en adultos. En México, los valores más altos correspondieron al refresco en lata y al agua en vidrio, con 0,23 y 0,24 partículas por kilo y día.
En Estados Unidos, una persona que beba una cerveza de 355 mililitros al día ingiere unas 520 partículas al año por esa vía. Para comparar, el agua de red de ese mismo estudio aportaba más de 4.000.
¿Qué puede hacer una cervecería?
La medida con mejor evidencia es limpiar las chapas antes de encapsular. Soplarlas y enjuagarlas redujo casi un 70% las partículas en la prueba francesa, un cambio de proceso sencillo frente a la alternativa de cambiar de envase.
Elegir entre botella o lata por los microplásticos no tiene hoy una respuesta limpia. La lata salió mejor en Francia y peor en México, y en España todas las latas mostraron resina del recubrimiento.
Para el consumidor, el dato útil es la proporción. Beber cerveza aporta una fracción menor de los microplásticos que ingerimos cada día, muy por debajo del agua, y ninguna agencia sanitaria ha recomendado reducir su consumo por esta causa.
Preguntas frecuentes (FAQ)
1. ¿Cuántos microplásticos tiene una cerveza?
Depende del país y del método de medida. Los estudios publicados van desde 4,05 partículas por litro en Estados Unidos (2018) hasta 82,9 en Francia (2025) y 95,5 en España (2024). En México (2026) la media fue de 20,6 partículas por litro.
2. ¿La cerveza en lata tiene menos microplásticos que la de botella?
En el estudio francés de la ANSES, las bebidas en vidrio tenían entre 5 y 50 veces más partículas que en lata, por la pintura de las chapas. En México, los refrescos en lata fueron lo más contaminado y en España todas las latas mostraron resina del recubrimiento, así que no hay un envase claramente limpio.
3. ¿De dónde salen los microplásticos de la cerveza?
La fuente mejor documentada es la pintura exterior de las chapas metálicas, que se desprende por rozaduras durante el almacenamiento. También se señalan la filtración, las líneas de llenado, el recubrimiento interior de las latas y los ingredientes. El agua de red quedó descartada como fuente principal en el estudio estadounidense.
4. ¿Es peligroso beber cerveza con microplásticos?
No hay evidencia de daño a los niveles medidos. La OMS concluyó en 2019 que los microplásticos del agua potable no parecen suponer un riesgo para la salud con los datos actuales, y la ANSES reconoce que faltan estudios toxicológicos. La cerveza aporta una fracción pequeña de la ingesta diaria total.
5. ¿Cómo puede una cervecería reducir los microplásticos?
Soplar y enjuagar las chapas antes de encapsular redujo la contaminación de 287,3 a 86,7 partículas por litro en la prueba de la ANSES, casi un 70%. Es la única medida con un ensayo controlado detrás.
Referencias
Chaïb, I., Doyen, P., Merveillie, P., Dehaut, A. y Duflos, G. (2025). Microplastic contaminations in a set of beverages sold in France. Journal of Food Composition and Analysis, 144, 107719. doi.org/10.1016/j.jfca.2025.107719
Muncke, J., Backhaus, T., Brander, S. M., Fini, J.-B., Gündoğdu, S., Schür, C., Zimmermann, L. y Scheringer, M. (2025). Comment on «Microplastic contaminations in a set of beverages sold in France» by Chaïb et al. Journal of Food Composition and Analysis, 148, 108310. doi.org/10.1016/j.jfca.2025.108310
Socas-Hernández, C., Miralles, P., González-Sálamo, J., Hernández-Borges, J. y Coscollà, C. (2024). Assessment of anthropogenic particles content in commercial beverages. Food Chemistry, 447, 139002. doi.org/10.1016/j.foodchem.2024.139002
Hernández-Covarrubias, C. M., Muñiz-Valencia, R., Membrila-González, J. y colegas (2026). Machine learning-supported detection, FTIR characterization and estimated dietary intake of microplastics in bottled water and beverages in western Mexico. Physics and Chemistry of the Earth, 144, 104499. doi.org/10.1016/j.pce.2026.104499
Kosuth, M., Mason, S. A. y Wattenberg, E. V. (2018). Anthropogenic contamination of tap water, beer, and sea salt. PLOS ONE, 13(4), e0194970. doi.org/10.1371/journal.pone.0194970
Liebezeit, G. y Liebezeit, E. (2014). Synthetic particles as contaminants in German beers. Food Additives & Contaminants: Part A, 31(9), 1574-1578. doi.org/10.1080/19440049.2014.945099
Lachenmeier, D. W., Kocareva, J., Noack, D. y Kuballa, T. (2015). Microplastic identification in German beer, an artefact of laboratory contamination? Deutsche Lebensmittel-Rundschau, 111(10), 437-440. doi.org/10.5281/zenodo.1250714
Diaz-Basantes, M. F., Conesa, J. A. y Fullana, A. (2020). Microplastics in Honey, Beer, Milk and Refreshments in Ecuador as Emerging Contaminants. Sustainability, 12(14), 5514. doi.org/10.3390/su12145514
Bhowmik, A., Hossain, B. M. R. y Saha, G. (2026). Analytical Variability in Microplastic Quantification: A Narrative Review of Commercial Beverages. Pollutants, 6(3), 44. doi.org/10.3390/pollutants6030044
Alves, S., de Assis, B., Alves, A., dos Santos, J., Sá, F., Rocha, G. y Bom, F. (2025). What’s in Our Drinks? First Comparison of Microplastic Contamination in Industrialized Beverages in Brazil. Preprint SSRN. doi.org/10.2139/ssrn.5255639
Organización Mundial de la Salud (2019). WHO calls for more research into microplastics and a crackdown on plastic pollution. Comunicado del 22 de agosto de 2019. who.int
ANSES (2025). Les capsules des bouteilles en verre contaminent les boissons avec des microplastiques. Comunicado del 20 de junio de 2025. anses.fr
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