La bebida, bautizada como «Ocho punto ocho», combina el sabor característico del terremoto con un perfil nutricional diferente, destacando por su menor contenido de azúcar y la mitad de calorías en comparación con la versión casera.
La capital de Turia es mundialmente conocida por el vino. Pero, ¿y si te decimos que en los últimos años los amantes de la cerveza han encontrado un paraíso para disfrutar de la malta a pie del Mediterráneo?
La demanda de cervezas sin alcohol continúa creciendo notablemente en todo el mundo, impulsada principalmente por consumidores que buscan opciones más saludables sin sacrificar el sabor.
Durante su esperada gira de regreso, la banda británica Oasis no solo volvió a dominar los escenarios con su música, sino que también protagonizó un insólito record en la historia de los espectáculos en el Reino Unido.
En un hito histórico para la biotecnología espacial y la ciencia alimentaria, un grupo de astronautas llevará a cabo la primera fermentación de cerveza en el espacio a bordo de la Estación Espacial Internacional (EEI).
Conforme aumenta su masividad, la industria cervecera también ha acelerado las innovaciones de sostenibilidad para poder reducir la “huella hídrica” que involucran sus procesos.
La creciente demanda de cervezas sin alcohol ha puesto de manifiesto un desafío significativo, que es la percepción de que estas bebidas carecen de la complejidad que caracteriza a sus versiones alcohólicas.
Durante años, BrewDog fue vista como la encarnación moderna del espíritu punk cervecero: creativa, irreverente y en constante expansión global.
Los últimos reportes de NielsenIQ y BDS Analytics revelan que las ventas de bebidas con THC y CBD crecieron un 47% interanual en 2024, alcanzando $3.2 mil millones solo en Norteamérica.
El Mid‑Year Report 2025 de la Brewers Association señala una clara disminución tanto en volumen como en cantidad de cervecerías activas, reflejando un periodo de ajuste profundo para el sector.
En un contexto en que la cerveza en Estados Unidos era sinónimo de lagers ligeras producidas a escala industrial por un puñado de gigantes cerveceros, la historia de Jack McAuliffe marcó un antes y un después.
En este local, los precios de las cervezas cambian en tiempo real, según la demanda del público. Si una cerveza se vuelve popular, su precio sube; si la demanda de la cerveza es baja, el precio disminuye. Así de simple.